HISTORY OF SPAIN:TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS Y SOCIALES EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX
Económicamente había en España durante el siglo XIX dos niveles diferentes de desarrollo. Por un lado estaban los núcleos industriales de Cataluña y el País Vasco, y por el otro lado estaban el resto de regiones españolas, en las cuales predominaba el sector agrario. En el Podcast de hoy vamos a ver las diferentes transformaciones que ocurrieron en España a lo largo del siglo XIX.
CAMBIOS DEMOGRÁFICOS
Durante el siglo XIX la población española casi se duplica, siguiendo el modelo de crecimiento demográfico que experimentaron la inmensa mayoría de los países europeos. Este crecimiento demográfico no fue seguido con un crecimiento económico, lo cual ocasionó que aumentaran las diferencias con respecto a los países que estaban en pleno proceso de industrialización. El crecimiento se situó en la periferia y en Madrid, en el interior de España apenas hubo crecimiento, incluso en algunos lugares disminuyó la población.
Si miramos los sectores económicos, observamos que la inmensa población activa de España se situaba en el sector agrario, que copaba entre un 65 y un 75 por ciento de la población activa. Le seguía el sector industrial, entorno al 15 por ciento, y el sector servicios oscilaba en torno al 20 por ciento de la población activa.
Este crecimiento de la población española ocasionó que se produjeran dos tipos de migraciones: las migraciones exteriores y las interiores. Las migraciones exteriores se dirigieron básicamente a América y al norte de África (Argelia y Túnez). Mientras que las migraciones internas se dirigieron hacia la periferia que estaba en un proceso industrializador.
LA REFORMA AGRARIA
Como vimos el otro día con las desamortizaciones, para facilitar la propiedad privada burguesa al campo era necesario llevar a cabo un cambio en la estructura de la propiedad de la tierra. Se promulgaron diversas leyes que iban en este camino. La ley que disolvió el régimen señorial fue la más polémica porque determinaba que los derechos jurisdiccionales que tenían los nobles pasaban a manos del Estado, pero a cambio, estos últimos eran considerados propietarios de las tierras con el derecho de cobrar rentas por su explotación. Esto ayudó al aumento de los jornaleros en el campo, mientras que las principales familias nobles conservaron la propiedad de la tierra.
El segundo intento fue la desamortización de Mendizabal que ya vimos en un anterior podcast. El siguiente intento fue la desamortización de Madoz que se inició en el periodo 1854-56 y se aplicó hasta el año 1867. Esta desamortización pretendía liquidar todos los bienes del clero secular y poner a la venta todos los bienes comunales y de propios, es decir, aquellos bienes pertenecientes a los Ayuntamientos.
La consecuencia de todas estas desamortizaciones fue que los agricultores tuvieron que dejar el campo o convertirse en jornaleros mientras se consolidaba un sistema latifundista, principalmente en Andalucía.
Desde el punto de vista productivo la superficie cultivada aumentó, principalmente en la Meseta todo ello debido a los arrendamientos de las explotaciones agrarias. Al aumentar la superficie cultivada, aumentó la producción cerealista del país y ello trajo consigo un incremento de la industria agroalimentaria, especialmente la relacionada con el trigo y las harinas. Al mismo tiempo se produjo una gran expansión en el cultivo del viñedo, todo ello favorecido por la demanda de vinos procedente de Europa y por la desaparición de las vides francesa debido a la plaga de la filoxera.
PROCESO INDUSTRIALIZADOR
El mercado interior español no funcionaba y todo ello era debido a que la población agraria no tenía suficientes excedentes, ello ocasionaba que no tuviera recursos para comprar productos industriales, ya que todavía se practicaba una agricultura de autosuficiencia.
También tenemos que tener en cuenta que la red viaria interior estaba muy poco desarrollada, y ello encarecía el coste de los productos que se tenían que transportar y por lo tanto dificultaba los intercambios entre el centro y la periferia.
Ahora bien la construcción del ferrocarril fue una ayuda a la industrialización ya que facilitaba transporte barato y a gran escala. En 1844 se publicó la ley que regulaba la concesión y explotación de las líneas férreas. En ella se señalaba que las compañías inversoras tenían una garantía estatal, y además facilidades para importar cualquier producto relacionado con el ferrocarril (locomotoras,…) todo ello en detrimento de la producción siderúrgica española. Tanto el diseño de la red ferroviaria como el diferente ancho de línea condicionaron los beneficios del ferrocarril, que fueron muy escasos y que llevó a la crisis financiera de 1866.
Otro hecho que dificultó el proceso industrializador fue la ausencia de capitales propios. La inmensa mayoría de los recursos financieros españoles se dirigieron a la compra de tierras y a la creación de la primera estructura bancaria española, que no se consolidó hasta 1868. Si que es verdad que acudió capital extranjero, básicamente francés, pero acudió para financiar la Deuda del Estado y para la construcción del ferrocarril. Además, dicho capital, consiguió a arrancar de los gobiernos unas ventajas que le permitían invertir en España en condiciones de rentabilidad aseguradas por el Estado.
¿Qué sectores industriales fueron los predominantes? Básicamente hubo dos: el sector minero y la siderúrgica.
La explotación de las minas estaba en manos del Estado que concedía la explotación de las mismas a otras empresas. Durante todos estos años se unió a las explotaciones tradicionales un nuevo mineral que estaba muy ligado a la revolución industrial: el carbón. La principal cuenca carbonífera fue la de Asturias. Ahora bien, este carbón tenía que competir con el carbón inglés que era más barato, y tenía un mayor poder calorífico, lo cual ocasionó que la mayoría del carbón que se utilizaba en la industria española procedía del exterior, y muy poca cantidad procedía de las minas de Asturias. Ahora bien, los otros sectores mineros cayeron en manos de empresas europeas y fueron muy rentables. Por ello se explica que a finales del siglo XIX España se convirtió se convirtió en uno de los grandes productores mundiales de minerales metálicos (minerales de hierro, cobre y plomo). A modo de ejemplo, las minas de Andalucía y de Murcia cayeron casi todas a manos de empresas extranjeras, sobre todo británicas, francesas y alemanas. Fue significativo la venta del Estado en 1879 de la mina de piritas de cobre más rica de Europa –Riotinto- a una compañía inglesa.
Por último, si España quería entrar de lleno en la industrialización tenía que crear una fuerte industria siderúrgica ya que el hierro se convirtió en el metal por excelencia de la industrialización. Ahora bien, no fue hasta la creación del ferrocarril cuando empezó a despuntar dicha industria. El núcleo principal se concentró en Bilbao. Allí coincidieron una serie de hechos favorables: abundancia de mineral de buena calidad, acumulación de capital en manos de los empresarios bilbaínos y facilidad para comprar coke inglés (los buques que transportaban el mineral de hierro a Inglaterra traían de regreso carbón inglés para la siderurgia vasca.
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