HISTORY OF SPAIN: LA I REPÚBLICA
Tras la abdicación de Amadeo, Congreso y Senado (en contra de lo que dictaba la Constitución) se constituyen en Asamblea Nacional y asumen la soberanía. Tras el fracaso anterior, los monárquicos no tienen más remedio que entregar el poder a los republicanos (cuando menos lo esperaban).
. Hay, pues, un cambio sociopolítico: por primera vez en la historia de España, el poder civil se impone al Ejército y a la Iglesia. Además, quieren descentralizar España y apoyar el federalismo.
. Las clases populares tuvieron cierto protagonismo. Pero su idea de la República era más social que política (asociada al mito del “reparto”). El extremismo anarquista dio lugar al cantonalismo.
. Los republicanos se dividieron: los que pretendían instituir una República Federal por la vía revolucionaria, y los que querían hacerlo por la democrática. Esta lucha acabó por desprestigiarles y destruir el sistema. Además, el peligro de disolución social empujo a la República hacia posturas conservadoras (pues la burguesía estaba asustada: agitación, caos, inseguridad, cantones...).
4.1.- Hacia la República Federal
Llenó el vacío de poder existente, pero continuaban los graves problemas: crisis de Hacienda, la guerra carlista, un ejército inclinado hacia posiciones moderadas, el problema agrario, la falta de apoyo internacional (sólo fue reconocida por Suiza y Estados Unidos) y la creciente radicalización de la lucha social. Por eso, aumentó el temor de las clases propietarias a una posible revolución: en Madrid, la burguesía llegó a organizarse para defenderse del populacho (“Cuerpo de vecinos honrados”), muchos huyeron y numerosos inversores sacaron sus capitales del país. Conozcamos el proceso cronológico e ideológico que tuvo lugar:
· Como decíamos, tras la dimisión de Amadeo, el 11 de febrero de 1873, el Congreso y Senado constituidos en Asamblea Nacional asumen la soberanía y proclaman la República. Figueras fue elegido primer presidente, ayudado por un gabinete de republicanos en coalición (Pi i Margall, Castelar, Salmerón, etc.).
Pero, además de los problemas ya señalados, existía una gran incongruencia: una República bajo una Constitución monárquica. Por eso, urgía convocar Elecciones Constituyentes, que elaboraran una nueva Constitución.
Toman la iniciativa un grupo de republicanos radicales, que se enfrentan al poder y anteponen los intereses de su partido a los nacionales, intentando sublevarse; siendo frenados por el Ministro de la Gobernación, Pi y Margall. Entonces, los republicanos federales se quedan solos y adoptan medidas populares que no había adoptado la monarquía democrática: la concesión de una amnistía, supresión de los consumos y la desaparición de las quintas (pero nunca serán puestas en práctica…).
En mayo de 1873 se celebran esas Elecciones a Cortes, con el objetivo de elaborar una estructura federal del Estado (pues eran los que mandaban…). Sin embargo, la abstención fue mayoritaria: por el retraimiento de los partidos tradicionales (los alfonsinos de Cánovas, constitucionalistas de Sagasta y radicales de Ruiz Zorrilla), el rechazo a la participación política de los anarquistas, e incluso del pueblo (desanimado por la no aplicación de medidas sociales concretas).
· Vencen pues los federalistas y, reunidas las Cortes en junio, se proclama la República Federal. Figueras abandona el poder y nombran presidente a Pi i Margall.
En este breve período se redacta el proyecto de la Constitución Federal de 1873, precipitada e innovadora: soberanía popular (la 1ª que lo menciona claramente), gran independencia del Poder Judicial, intenta solucionar el problema colonial con la asimilación de Cuba y Puerto Rico como estados de la nación española y la regulación de otros enclaves coloniales, pretende conformar una estructura territorial integrada por 17 estados federados (algunos se correspondían con los viejos territorios históricos, como Cataluña y Extremadura, mientras que se establecen otros con criterios menos claros; pero se trataba de liquidar la estructura centralista impuesta por los moderados y dar paso a un sistema descentralizado y democrático), y presentaba incluso un cuarto poder denominado “poder de relación” (reservaba al presidente de la República las facultades de nombrar al jefe del poder ejecutivo, como si de un monarca constitucional se tratara).
Pero, en contra de lo que cabría esperar, en lugar de pacificación creció la inestabilidad:
- Los federalistas insisten en sus objetivos y surge el levantamiento cantonal (sobre todo en Cartagena, en el mes de julio, y en otros lugares de la costa mediterránea), que se niega a reprimir Pi i Margall (porque era federalista). Además, los obreros apoyan este movimiento, especialmente el sector anarquista (aunque no tanto como se ha escrito); por lo que se convierte en un problema político-social, con marcado tinte popular y revolucionario.
- No se solucionan los problemas sociales.
- Se hizo más intensa la guerra carlista, que se extiende a Cataluña.
- En un mes tuvo que formar tres gobiernos
Debido al cariz de la situación, por las causas señaladas y ante la necesidad de controlar tan graves problemas, se produce un giro del régimen hacia la derecha.
4.2.- El giro de la República hacia la derecha
· Renuncia, pues, Pi y Margall; y la única salida que le queda a la República es la de controlar el orden público. Tras la elección de Salmerón como presidente el 18 de julio, éste encargó a los generales Pavía y Martínez Campos la pacificación del área andaluza y levantina, Paradójicamente, el ejército que había pretendió marginar se convertía de nuevo en el instrumento de su salvación.
De 1873 a 1874, los cantones fueron cayendo; a la vez que la República perdía atractivo para las clases populares y lo ganaba para los sectores burgueses y financieros, que veían cómo se alejaba el peligro revolucionario. Como consecuencia de esta contradicción entre libertad y autoridad, dimite Salmerón, que se negó a firmar penas de muerte consideradas imprescindibles para mantener el orden.
· Se hace cargo de la presidencia Castelar en septiembre; y, con el giro definitivo hacia la derecha, se revistió de poderes extraordinarios que le permitieran suspender las Cortes y recortar las libertades. Esta posición provocó la aparición de dos posturas: por un lado los intransigentes, mayoritarios en las Cortes, que querían que la República se orientara hacia la izquierda; y, por otro, los antiguos radicales, partidarios de estabilizar la situación como única salida del régimen.
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