HISTORY OF SPAIN: EL BIENIO PROGRESISTA
En 1854 tuvo lugar una revolución con origen doble: conspiración militar protagonizada por O´Donnell, y el descontento tanto del sector moderado como de los progresistas.
Pero ambos sectores convergen al fracasar el pronunciamiento de O´Donnell (Vicalvarada), por lo que los moderados redactan el Manifiesto de Manzanares, con reivindicaciones progresistas: cambios en la ley electoral, libertad de imprenta, abolición de consumos, restauración de la Milicia Nacional Voluntaria (que se creó para defender el constitucionalismo frente al absolutismo), etc. Hay un acercamiento común contra un gobierno corrupto. Desde 1854, los progresistas se convierten en protagonistas, que alientan los tumultos.
La reina llama de nuevo a Espartero, poniendo fin al proceso revolucionario. Gobierno progresista, colaborando O´Donnell; que se rompe cuando el 2º gira a posiciones más conservadoras.
* Las sucesos más importantes de este periodo fueron:
1. La Constitución de 1856 (aprobada, pero no promulgada), parecida a la de 1837 (progresista).
2. La aprobación de medidas económicas como:
a) La Desamortización de Pascual Madoz (1855).
b) La Ley de Ferrocarriles, que posibilitará la implantación de ese transporte en España.
c) Leyes bancarias, que favorecen la expansión económica.
3. O´Donnell funda la Unión Liberal (partido de centro), con elementos moderados y progresistas.
4. Perviven formas tradicionales de protesta, a la vez que surgen conflictos de países industrializados: aparecen las primeras huelgas y choques entre patronos y obreros, e incidentes en el mundo rural, que acabaron desgastando la figura de Espartero; fortaleciendo la figura de O´Donnell, que marcó la vuelta al moderantismo y la reposición de la Constitución de 1845.
5. Aunque no tuvo que ver con la política, en el otoño de 1855 se presentó la epidemia de “Cólera Morbo Asiático”, que tuvo graves repercusiones en el país (y en nuestra localidad y comarca).
3.3.- La Unión Liberal y el fin del Moderantismo (1856-1868)
Tras breves gobiernos de moderados y unionistas (que se alternan, eliminan la Milicia Nacional y reinstauran la Constitución de 1845), en 1858 entra O’Donnell. Quien permanece en el poder tras la práctica desaparición del Partido Progresista, tras la represión de 1856 y por el desgaste de los moderados: las minorías moderadas y progresistas se alinearon con los unionistas, ante la necesidad de procurar una estabilidad política que permitieran el desarrollo económico y las inversiones extranjeras.
El gobierno unionista ejerció una política pragmática, centrada en el impulso de las obras públicas y de las inversiones de sectores en desarrollo: como el ferrocarril, las minas o el sistema financiero (favoreció a algunos sectores empresariales próximos al poder, siendo criticado…).
Cae O´Donnell, incapaz para seguir gobernando y por el agotamiento de su débil proyecto de consenso político: alejamiento de la oligarquía en el poder del resto de las fuerzas políticas y sociales (a las que impedía su participación política por el restringido derecho al voto), las prácticas caciquiles y la arbitrariedad de la Reina. Tras su dimisión se suceden varios gobiernos con los que se volvía al moderantismo, que arrinconaba al progresismo y le empujaba hacia una oposición violenta.
Uno de los hechos más conocidos es la sublevación del Cuartel de San Gil, que desató unas duras medidas represivas, que forzaron la dimisión de O´Donnell y el traspaso de poderes a Narváez (moderado) que hasta 1868 endureció aún más la represión, clausurando las Cortes, censurando la Prensa, ordenando la depuración de civiles y militares opuestos al gobierno, etc. Tras la muerte de O’Donnell en 1867, los unionistas (liderados por Serrano y Cánovas) se unen a los progresistas (agrupados en torno a Prim) y a los demócratas (con los que firman el Pacto de Ostende). Todos conspiran para derrocar a los moderados y mandar al exilio a Isabel II, dando paso al Sexenio Revolucionario.
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