LA TRANSICIÓN AL MUNDO CONTEMPORÁNEO 1700-1833 (I)



1.- EL SIGLO XVIII EN ESPAÑA: EL OCASO DEL ANTIGUO RÉGIMEN


1.1.- LA GUERRA DE SUCESIÓN (1702-1714)

            En 1700 muere Carlos II, último Austria, sin descendencia y al trono español concurren:
                   - el Duque de Anjou, Borbón (futuro Felipe V), nieto de Luis XIV.
                        - el Archiduque Carlos de Austria, heredero del Imperio
            Se desencadena La Guerra de Sucesión al trono español, que se convierte en una Guerra Civil en España y en un conflicto internacional en Europa.
Las principales potencias no admiten a Felipe V, porque éste no renuncia a sus derechos sucesorios al trono de Francia, temiendo la formación de una gran potencia hispano-francesa.
            La guerra enfrentó a los partidarios del Archiduque: Austria, Gran Bretaña, Países Bajos, Portugal y dentro de España a Aragón, contra los partidarios de Felipe V: Francia y dentro de España: Castilla y Navarra.
La guerra se desencadena en 1702, prolongándose hasta 1714. Inicialmente era desfavorable para Felipe V (hasta 1710), pero la muerte del emperador alemán altera la situación al heredar el Archiduque la corona de Alemania. Si el archiduque triunfaba en España, podía restaurar el imperio de Carlos V, algo que no convencía  a las demás potencias europeas.
            Por esa razón todos los contendientes son partidarios de firmar la paz en el Tratado de Utrecht (1713) donde se reconoce como monarca español a Felipe V (que renuncia al trono francés), España pierde territorios en Europa y cede Gibraltar y Menorca a los ingleses.


1.2.- LA POLÍTICA EXTERIOR E INTERIOR DEL SIGLO XVIII

            Los Borbones, excepto la neutralidad de Fernando VI, desarrollaron una política exterior caracterizada por los pactos de familia con Francia que tenían como objetivo frenar la expansión de Inglaterra y proteger las posesiones americanas. Esto condujo a la entrada de España en la Guerra de los Siete Años y en la Independencia de Estados Unidos.

            En política interior se producen hondas transformaciones, basado en un espíritu reformista de los Borbones, que tienden a reforzar el poder del rey frente a las instituciones y los estamentos privilegiados. Se pasa así de la monarquía descentralizada de los Austrias al modelo centralizado de los Borbones en Francia, la llamada monarquía absoluta que se basaba en:
-       La concentración del poder en manos del rey, de forma absoluta.
-       Unos secretarios (verdaderos ministros) para ayudar en la toma de decisiones.
-       La supresión de los anteriores Consejos Territoriales, vigentes con los Austrias, que se encargaban de la administración de los diversos Reinos y de la Justicia.
-       La creación de las Cortes Generales del Reino, cuya única función era la jura del heredero de la Corona.

            La reorganización de  la administración se orientó a la unificación política de los reinos bajo las leyes de Castilla. Los cambios introducidos fueron los siguientes:
-       Abolición de la autonomía política en Aragón, que por haberse enfrentado a Felipe en la Guerra de Sucesión pierden sus fueros, equiparándolos a los de Castilla mediante los Decretos de Nueva Planta. Sólo conservan sus fueros Navarra y País Vasco.
-       Se instaura un modelo administrativo único, para lo que se suprimen los virreyes y España se divide en Provincias gobernadas por un Capitán General y por las Audiencias.
-       Los municipios toman el modelo castellano, con cargos en manos de la nobleza.
-       Desaparecieron las barreras aduaneras entre Castilla y Aragón, y éste accede al comercio de Indias.

El regalismo borbónico representa la defensa por parte de la Corona de las prerrogativas concedidas por Roma y que suponían la supeditación de las autoridades eclesiásticas al rey. Se concretó en las siguientes medidas:
-       Disminuyeron las competencias de la Inquisición.
-       El Estado nombrará los cargos eclesiásticos por el Concordato de 1753.
-       Decreto de Expulsión de los jesuitas en 1767, que significó una merma de la influencia eclesiástica en el ámbito de la enseñanza en Universidades y Colegios Mayores, de donde salían las personas destinadas a ocupar puestos claves en los Consejos Reales.




1.3.- LA ECONOMÍA EN EL SIGLO XVIII

1.3.1.- LA AGRICULTURA

España basaba su economía en el sector primario con carencias importantes como:
-       Deficiencias técnicas (aperos rudimentarios, escasa utilización de abonos, etc.).
-       Inexistencia de un mercado nacional por la falta adecuada de comunicaciones.
-       Régimen arcaico de propiedad de la tierra, con una dicotomía entre:
·         propiedades amortizadas, exentas del pago de impuestos, entre las que están las tierras en manos de los estamentos privilegiados (nobleza y clero, que no podían ser confiscadas, enajenadas o divididas para asegurar el mantenimiento de una posición social) y las propiedades colectivas (bienes de comunes, que eran aprovechas por todos los vecinos ; y bienes de propios, que se arriendan mediante subastas). Todas estas tierras son bienes de manos muertas, inmovilizadas en manos de un mismo dueño vinculadas a perpetuidad.
·         propiedades libres, que eran menos del 40 % de las tierras productivas y se concentraban en mayor medida en la parte oriental de la Península.

Consciente de dichas carencias, el Consejo de Castilla elaboró un Expediente General sobre los problemas agrarios en España, que serviría como punto de partida para elaborar una Ley Agraria. A partir del Expediente General se elaboraron una serie de informes en los que se aportaban posibles soluciones. Entre ellos destacan: la “Respuesta del fiscal en el expediente de la provincia de Extremadura” de Floridablanca (1770); el “Memorial ajustado” de Campomanes (1771) y el Informe de la Ley Agraria” de Jovellanos (1794), el cual se centra en los problemas derivados de la existencia de grandes extensiones de tierra que no se podían vender, en manos nobiliarias y religiosas, que debían ponerse en producción. Esta ley no se pudo llevar a cabo, a pesar de su conveniencia.

Los gobiernos ilustrados sólo intentaron acometer algunas reformas que se concretan en:
-       La introducción de nuevos cultivos (maíz, patata, tomate…).
-       Puesta en práctica de una tímida reforma agraria, colonizando zonas despobladas (como Sierra Morena) y realizando obras hidráulicas.
-       Reparto de tierras municipales entre los vecinos más pobres mediante arrendamiento.


1.3.2.- LA INDUSTRIA

Tres son las características más sobresalientes:
-       Predominio de una producción artesanal poco avanzada, apoyada en gremios urbanos (que por los privilegios de los que disfrutaban constituían un freno para el desarrollo del tejido industrial) y en la artesanía rural (que apenas abastecía el mercado local).
-       Los esfuerzos estatales por crear un tejido industrial a nivel nacional. Las ideas económicas mercantilistas (predominio de las exportaciones sobre las importaciones), llevaron a la corona a crear manufacturas reales para suplir la falta de iniciativa privada, reducir la dependencia exterior y promover el desarrollo económico del país. Los resultados no fueron los esperados por la falta de demanda de una industria basada en la producción de tapices, sedas, porcelanas y vidrios, de lujo en su mayoría.
-       Escasa importancia de la iniciativa privada. Sólo los sectores siderúrgicos y textiles localizados en la periferia mantenían un nivel de producción (Barcelona en el textil y el País Vasco en el sector siderúrgico).

Para favorecer el desarrollo industrial se pusieron en marcha las siguientes reformas:
-       Medidas proteccionistas, frente a la competencia exterior.
-       Reducción de impuestos a los productores, para aminorar costes de fabricación.
-       Eliminación de las normas gremiales, para aumentar la producción.
-       Decreto de Libre Comercio (1788), por el que todos los territorios peninsulares podían comerciar con América.


1.3.3.- EL COMERCIO

El comercio del s. XVIII vive un periodo de expansión, centrado en potenciar tanto el mercado interior como el exterior. El primero tiene una escasa demanda, con aduanas interiores que entorpecen la circulación de productos, y una deficiente red de comunicaciones. Con las reformas acometidas se suprimen casi todas las aduanas y se lleva a cabo una mejora de la red de comunicaciones, pero hasta Carlos III no se configurara un mercado nacional. El mercado exterior se orientó hacia la Europa atlántica y América. Las reformas que se adaptaron fueron la creación de compañías comerciales para recuperar el control de las importaciones y las exportaciones, a la par que se decretaba el libre comercio.
A pesar de las medidas, no se acabó por completo con el déficit crónico de la balanza comercial, que sólo se cubría con la plata americana. Tampoco llegó a controlarse el mercado americano, con un 50 % en manos de otros países.

 

 

1.4.- DEMOGRAFÍA Y SOCIEDAD DEL S. XVIII


            El S. XVIII es un período de crecimiento demográfico motivado por estas causas:
-       Reducción de la mortalidad catastrófica (hambre, guerra y peste)
-       Mejoras higiénicas sanitarias, puestas en práctica por los Borbones.
-       Incremento de la alimentación con la desaparición de las crisis de subsistencia.
-       Política pronatalista del Estado, que consideraba el potencial demográfico como base de la riqueza del país.

No todas las regiones experimentaron el mismo crecimiento y, además, éste se estancó a finales de siglo por la crisis económica.

La sociedad aún era estamental e inmovilista; pero irá evolucionando hacia un tipo de sociedad en la que el dinero será el que empiece a establecer las diferencias sociales.
            - La nobleza mantiene sus privilegios, que no se verán amenazados por las reformas borbónicas. Es una nobleza terrateniente, viviendo de forma holgada los más notables (condes, marqueses, etc.), pero con estrecheces la baja nobleza. Como éstos ya no cumplen las funciones asignadas en la E. Media (guerrera y cortesana), serán objeto de críticas por parte de los ilustrados. Carlos III en una Real Cédula compatibilizará el status nobiliar con el trabajo manual.
            - El clero es igual de heterogéneo (alto y bajo clero), con gran diferencia entre obispos y abades (hijos segundones de la nobleza) con el clero parroquial o las órdenes mendicantes.
            - El estado llano es el más numeroso. Los campesinos suponían el 90 % de la población del tercer estado, pero no tenían conciencia de grupo, debido a las diferencias económicas que hay en su seno entre jornaleros, arrendatarios, propietarios... Entre los sectores urbanos destaca un pequeño núcleo de comerciantes enriquecidos en las ciudades más industriales, cuya mayor aspiración era la de ennoblecerse.

1.5.- LA ILUSTRACIÓN


            Es el principal movimiento cultural que se desarrolla en la Europa del s. XVIII, y sus ideales son compartidos por los ilustrados europeos, entre los que destacan éstos:
-       Confianza en la razón para resolver los problemas de la humanidad.
-       Defensa del empirismo como método del conocimiento.
-       Rechazo de las ciencias especulativas, como la Teología.
-       La importancia del ser humano lleva a plantear la búsqueda de la felicidad.
-       Crítica del sentimiento religioso español.

No obstante la ilustración española se diferencia de la europea en el reducido número de intelectuales que la comparten, y por la presión inquisitorial a la que fueron sometidos.
Las reformas emprendidas por los Borbones, con medidas para estimular el progreso, se realizaron sin modificar la estructura social, política y religiosa en la que se sustentaba el Antiguo Régimen. El respeto al orden estamental impidió a los ilustrados proponer reformas más radicales, que hubieran supuesto cuestionar el orden social y político. A pesar de ello, desde las Sociedades Económicas de Amigos del País se criticaron aquellos aspectos que frenaban el desarrollo de España.
En el ámbito económico, evolucionaron desde posiciones mercantilistas a fisiocráticas y protoliberales, ideas de clara influencia francesa que sirvieron de semilla para las revoluciones del siglo XIX.
En el terreno político los ilustrados defendieron el Despotismo Ilustrado, donde el rey gobernaba para el pueblo sin contar con él. Se impulsaban reformas para el beneficio del pueblo sin contar con las necesidades reales de éste. Con esta fórmula, la monarquía encontraba justificación a su poder. El mejor representante de esta concepción política fue Carlos III (rey desde 1759), que intentó modernizar la sociedad española, rodeándose de ministros y consejeros reformistas, como el Conde de Aranda, el Conde de Floridablanca y, sobre todo, Campomanes.


2. EL CAMBIO DE SIGLO


            Las reformas borbónicas habían creado algo de riqueza, pero sin atacar la raíz de los verdaderos problemas; incluso esas reformas se habían visto frenadas coincidiendo con la Revolución Francesa. A partir de ese momento, la amistad con Francia derivada de los Pactos de Familia se rompe tras la ejecución de Luis XVI. Gobierna en España Carlos IV (desde 1788), cuya política es dirigida por el extremeño Manuel Godoy, principal partidario de esa ruptura.
            Como consecuencia, Francia declaró la guerra a España (Guerra de la Convención, también llamada en Cataluña “Guerra Gran”: 1793-1795); perdiendo nuestro país la isla de Santo Domingo tras la Paz de Basilea (1795), así como la participación de los galos en el comercio colonial. En 1796 ambos países se aliaban de nuevo con la firma del Tratado de San Ildefonso, por el cual España pasa a participar, junto a Napoleón, en una serie de conflictos contra Gran Bretaña, como los enfrentamientos navales de las etapas 1796-1801 y 1804-1808: en esta última, concretamente en 1805, España pierde su armada en Trafalgar, con lo que el comercio con América entra en una gran crisis económica (se reducen los ingresos) y política.
            En 1801 España declara la guerra a Portugal, por su violación del bloqueo comercial a Gran Bretaña. En ese conflicto, o Guerra de las Naranjas, España incorpora la plaza portuguesa de Olivenza a Extremadura, y también recupera Menorca.
            Godoy intenta llevar a cabo una desamortización de bienes eclesiásticos para solucionar el problema económico del país, debido a tanto belicismo; pero sólo consigue ganarse la enemistad del clero en unos momentos de descontento social generalizado, mientras unos sectores del poder conspiran para colocar a Fernando VII, 

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