HISTORY OF SPAIN: EL FUNCIONARIO CESANTE

Uno de los tipos peculiares de nuestra época, y tan frecuentes en ella como desconocidos fueron de nuestros mayores, es sin duda alguna el hombre público reducido a esta especie de muerte civil, conocida en el diccionario moderno bajo el nombre de “cesantía”, y ocasionada, no por la notoria incapacidad del sujeto, no por la necesidad de su reposo, no, en fín, por los delitos o faltas cometidas en el desempeño de su destino, sino por un capricho de la fortuna; por un vaivén político, por un fiat ministerial; por aquella ley, en fin, de la Física que no permite a dos cuerpos ocupar simultáneamente un mismo espacio….Una mañanita temprano que nuestro bonus vir se cepillaba la casaca y se atusaba el peluquín para trasladarse a su oficina, un cuerpo extraño a manera de portero se le interpone delante y le presenta un pliego a él dirigido con la S. y la N. de costumbre. El desventurado rompe el sello fatal, no sin sobresalto en el corazón (que no suele engañar en tales ocasiones), y lee en claras y bien terminantes palabras que “S.M. ha tenido a bien declararle cesante, proponiéndose tomar en consideración sus servicios, etcétera” y terminando el ministro su oficio con el obligado sarcasmo del “Dios guarde a Vd. Muchos años”.
Mesonero Romanos

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