HISTORY OF SPAIN: "Un reo de muerte" de José de Espronceda (1808-1842)

Un pueblo entero obstruye ya las calles del tránsito. Las ventanas y balcones están coronados de espectadores sin fin, que se pisan, se apiñan y se agrupan para devorar con la vista el último dolor del hombre.
-¿Qué espera esa multitud?- diría un extranjero que desconociese las costumbres- ¿Es un rey el que va a pasar, ese ser coronado que es todo un espectáculo para el pueblo?¿Es un día solemne?¿Es una pública festividad?¿Qué hacen ociosos esos artesanos?¿Qué curiosea esta nación?
-¿Dónde va?
-¿Quién es?
-¡Pobrecillo!
-Merecido lo tiene
-¡Ay, si va muerto ya!
-¿Va sereno?
-¡Que entero va!
He aquí las preguntas y expresiones que se oyen resonar en derredor. Numerosos piquetes de infantería y caballería esperan en torno del patíbulo (…).
Un tablado se levanta en un lado de la plazuela: la tablazón desnuda manifiesta que el reo no es noble. ¿Qué quiere decir un reo noble?¿Qué quiere decir garrote vil? Quiere decir indudablemente que no hay idea positiva ni sublime que el hombre no impregne de ridiculeces.
Mientras estas reflexiones han vagado por mi imaginación, el reo ha llegado al patíbulo (…). Las cabezas de todos, vueltas al lugar de la escena, me ponen delante que ha llegado el momento de la catástrofe; el que sólo había robado acaso a la sociedad, iba a ser muerto por ella; la sociedad también da ciento por uno; si había hecho mal matando a otro, la sociedad iba a hacer bien matándole a él. Un mal se iba a remediar con dos. El reo se sentó por fín.¡Horrible asiento! Miré el reloj: las doce y diez minutos; el hombre vivía aún…De allí a un momento, una lúgubre campanada de San Millán, semejante al estruendo de las puertas de la eternidad que se abrían, resonó por la plazuela. El hombre no existía ya; todavía no eran las doce y once minutos. “La sociedad, exclamé, estará ya satisfecha: ya ha muerto un hombre”.
José de Espronceda, Un reo de muerte.


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