HISTORY OF SPAIN: EL PROTECCIONISMO EN ESPAÑA
La carestía de capitales y vías de comunicación, la falta de tranquilidad y seguridad personal, y el atraso relativo de nuestra producción, no permiten a ésta la lucha en su propio mercado con las mercancías de procedencia extranjera. Las minas de Carbón apenas se explotan, los minerales se exportan en su mayor parte, el esparto sirve para fabricar papel fuera de España, la industria refinera está arruinada, la olivarera peligra, la marina mercante no progresa, la elaboración de productos químicos decae, las riquezas forestales no se aprovechan, los ríos y manantiales siguen su curso prestando escasa ayuda a la agricultura, la fabricación de sederías ha desaparecido en Andalucía y menguado en Valencia, en los astilleros la construcción de un buque ha pasado a ser un hecho extraordinario, el cultivo de cáñamos y linos no es sombra de lo que fue, la ganadería sufre, y únicamente algunas industrias amparadas por el arancel siguen con pujanza, aunque algo abolidas hoy por las calamidades de la guerra.
El Fomento cree y lo cree firmemente, que las tarifas aduaneras pueden ejercer decisiva influencia para que la paralización se convierta en actividad y renazcan y nazcan industrias que tienen naturales condiciones de vida en la Península (….). Mengüemos, sin impedirla en absoluto, la competencia exterior, y no haya miedo de perjudicar los intereses del consumidor, pues como todos somos productores, y si hay parásitos ninguna consideración merecen, los benéficos resultados del trabajo nos alcanzarán a todos y la competencia de una producción floreciente bastará para que nadie pueda monopolizar los precios (…).
Con el aumento de producción, no sólo se beneficiarían las clases laboriosas, sino que con el desarrollo de la riqueza imponible, tomarían creces los ingresos del exhausto tesoro y podrían realizarse las obras públicas de que tan necesitadas están la agricultura y el tráfico.
FOMENTO DE LA PRODUCCIÓN NACIONAL, 23 de Julio de 1875
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