HISTORY OF SPAIN:PARTIDOS POLÍTICOS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX


   El partido conservador, liderado ahora por Antonio Maura, se diferenciaba por sus ideas más derechistas de otro sector que también surge en el partido: el que lideraba Eduardo Dato, con ideas más centristas.
   Los liberales también se dividieron en varias corrientes, siendo la principal la de Canalejas.
·      Entre la oposición al régimen o al sistema, destacan los republicanos, caracterizado por asociar los males de España a la monarquía: Había logrado atraer a un sector de intelectuales, profesionales, funcionarios, comerciantes minoristas, etc. Entre las diversas familias destaca ahora la de Alejandro Lerroux, fundador del Partido Republicano Radical (PRR).
·      Dentro de las fuerzas obreras, como a finales del siglo pasado, sobresalen dos:
   Los socialistas (PSOE) crecen lenta pero progresivamente. Atrajeron a intelectuales burgueses para dar credibilidad al partido. Se agrupaba en torno a Pablo Iglesias y contaba con una potente organización sindical que les respaldaba (la UGT).
   Los anarquistas logran una amplia implantación entre el proletariado y, entre las diferentes facciones, desde 1910 (fecha de su fundación) sobresale la CNT, con un índice altísimo de afiliaciones. Defensores de la doctrina conocida como “la propagada por el hecho”, o, “acción directa”, fueron los responsables de los atentados a Canalejas o contra el Rey (el día de su boda).
·      No podemos olvidar a los partidos nacionalistas, más destacados en Cataluña y en el País Vasco, y que alcanzan gran protagonismo. No eran grupos homogéneos, por lo que se podían encontrar nacionalistas de todas las tendencias. En Cataluña la más representativa fue la Lliga Regionalista, mientras que en el País Vasco lo fue el Partido Nacionalista Vasco (PNV, que aún sigue…).
·      Ni a los regionalistas, aunque eran minoritarios y reducidos a ciertos ambientes burgueses de los núcleos urbanos provinciales, con más incidencia cultural que política y muy controlados por los caciques locales.
·      Ni a los carlistas. Sin embargo, éstos pierden influencia de forma progresiva debido a su permanente defensa de posturas ajenas a la realidad social. La muerte de Carlos VII en 1909 provocó la escisión del partido en dos facciones enfrentadas: jaimistas (seguidores de D. Jaime) y tradicionalistas, que continuarán durante todo el siglo XX con diferentes comportamientos.

  

   El reinado de Alfonso XIII se caracterizó por la inestabilidad política y social, en la que los sucesivos cambios de gobierno fueron incapaces de hacer frente a los continuos problemas. Por esta razón, el Rey tuvo que asumir un papel activo en política y convertirse en árbitro de la crisis.
   La crisis de los partidos dinásticos es un reflejo de esa inestabilidad. En el partido Liberal, a la muerte de Sagasta en 1903, se enfrenta a dos problemas: la definición del programa y el liderazgo. Esto llevó a que se escindiera en dos facciones (Canalejas-Moret), que no llegaron a la ruptura total para garantizar el ejercicio del poder. El partido se tornó más anticlerical (sobre todo el grupo de Canalejas) y trató de definir la acción social como una función de los poderes públicos, que giraría alrededor del abaratamiento de los artículos de primera necesidad, la supresión de los impuestos de consumo, el fomento del cooperativismo, la previsión y regulación de los contratos de trabajo. Otros políticos liberales fueron: Montero Ríos, García Prieto, Romanones, López Domínguez, etc.
   El partido Conservador tuvo un líder fugaz en Francisco Silvela, sustituido por A. Maura (tras otros, como Romero Robledo y Villaverde). Estos líderes propondrán modernizar la estructura económica del país, limitar la extensión e influencia del caciquismo (Maura), pero sin alterar el control político, social y económico de las oligarquías y mantener el turno de partidos.

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