AMERICAN HISTORY: LA EXPANSIÓN DE ESTADOS UNIDOS (II)
Con la anexión de Florida y Tejas, y la colonización de Luisiana el territorio de la Unión llegaba hasta las Montañas Rocosas. La expansión hacia la costa californiana todavía se enfrentaba con los derechos de Méjico.
En California, las dificultades interiores y las dificultades exteriores por las cuales pasaba el gobierno mejicano, habían abierto a finales de 1844 un sentimiento autonomista que derivaba hacia la independencia. A finales de 1845 el gobierno mejicano preparaba una expedición para restablecer su dominio en la región. La situación se parecía a lo que ocurrió en Tejas, pero con una única diferencia, había muy pocos partidarios de la Unión.
A pesar de ello Washington la tenía en su punto de mira ya que era una región rica, tenía un puerto, San Francisco, que consideraban que sería importante. En 1845, Estados Unidos restableció las relaciones con Méjico interrumpidas por la cuestión Tejana, y encargó a un agente diplomático que consiguiera la cesión de California, o en su defecto, del puerto de San Francisco por un valor de 20 a 30 millones de dólares. Estados Unidos tenía miedo que Gran Bretaña se adelantará. Ahora bien, esta posibilidad era remota, lo cual nos hace pensar, que no fue más que un pretexto.
El gobierno mejicano, se negó a iniciar conversaciones ya que no estaba en su mente abandonar California. Debido a este malestar, Méjico concentró tropas cerca del Río Grande. Este incidente fronterizo hizo que se declarara la guerra entre Méjico y los Estados Unidos. Estados Unidos no se contentó con California sino que planteó una ofensiva directa hacia Méjico, lo cual ocasionó que Méjico pidiera la paz. ¿Era posible que Estados Unidos quisiera ocupar Méjico? La opinión pública era partidaria de tal acción, ya que los lemas populares de la propaganda pro guerra era inyectar vida a los pueblos que no saben gobernarse por sí mismos. El presidente Polk no se dejó llevar por la propaganda. Además los antiesclavistas temían ver que los plantadores sudistas restablecieran la esclavitud en Méjico en caso de anexión, lo cual ocasionaría la pérdida de influencia del Norte respecto del Sur.
Por el tratado de Guadalupe-Hidalgo en 1848 los Estados Unidos adquirieron los territorios mejicanos situados al norte de los ríos Grande y Gila (Nuevo Méjico, California, Utah, Nevada y Arizona).
Gran Bretaña se mantuvo como una simple espectadora en este conflicto, intentando al mismo tiempo conseguir la solución del litigio de Oregón, dando a entender que si no se resolvía el litigio concedería ayuda a Méjico. Gracias a esto obtuvo el reparto del territorio de Oregón adquiriendo la Columbia británica.
América Central
La anexión de los territorios del Pacífico dio nuevos aires a la construcción de un canal interoceánico, ya que las comunicaciones entre California y los estados del Este eran prácticamente inexistentes, y así siguieron hasta la construcción del ferrocarril.
Pero en aquellas regiones Gran Bretaña tenía además de las Antillas, otras posesiones que intentaba consolidar. Cuando terminó la guerra entre Méjico y Estados Unidos ocupó la desembocadura del río San Juan. De esta forma se aseguraba el control de una de las entradas del futuro canal. Estados Unidos intentó frenas las incursiones británicas después de firmar la paz con Méjico. Firmó diferentes tratados con el gobierno de Nueva Granada (Colombia), y con Nicaragua. Los ingleses al mismo tiempo querían asegurar su posición al al otro lado del canal, y más concretamente en la isla del Tigre. Ahora bien, los Estados Unidos obtuvieron de Nicaragua (y de esta forma se anticiparon a Gran Bretaña) el derecho de establecer una estación naval en dicha isla. Mientras esto ocurría, Gran Bretaña lanzó a tierra un cuerpo de desembarco, colocando a Estados Unidos frente a un hecho consumado.
El gobierno americano no tenía intenciones de iniciar una guerra y ofreció a Gran Bretaña negociaciones para una regulación conjunta en los asuntos de América central. Firmaron el tratado en abril de 1850 por el cual se preveía la construcción del canal interoceánico y se prometían los dos gobiernos que no intentarían conseguir un control exclusivo del futuro canal, renunciaban a ocupar la isla del Tigre y se comprometían a no dominar Nicaragua o Costa Rica. También se señalaba que Gran Bretaña podría conservar su base naval en Belice.
El Senado norteamericano estaba preocupado pero al final concedió la ratificación del tratado. A medida que pasaban los años, el tratado era más difícil de interpretar (lo cual originó más controversia a ambos lados del Atlántico) lo cual llevó a Estados Unidos en 1856 pedir a Gran Bretaña un nuevo tratado que sustituyera al de 1850. Gran Bretaña no lo aceptó, e intentó la solución de todos los litigios por otra vía: negociar algunos aspectos con los gobiernos locales de Honduras, Nicaragua, Guatemala.
Había otra cuestión que atraía la atención en la América central: Cuba. El gobierno de Estados Unidos ya había pensado en una anexión y así en 1848 propuso a España comprar la isla. Esta propuesta no tuvo éxito, y como sabemos, dará lugar al enfrentamiento hispano-norteamericano de finales de siglo.
Sí que es cierto que cuando Estados Unidos se expandió, se enfrentó con los intereses coloniales de las potencias europeas, siempre triunfó, sin grandes dificultades. Ni Francia, ni Gran Bretaña, ni por supuesto España, opusieron resistencia a este movimiento americano
En Gran Bretaña los círculos políticos despreciaban el régimen político norteamericano, ahora bien, el comercio entre los dos países era tan intenso, que no podía pensarse seriamente en un conflicto entre ambos. En Francia, por otro lado, Estados Unidos experimentaba admiración al ser la tierra de la libertad, de la juventud y de la fortuna. También es cierto que no todos en los partidos políticos expresaban la misma opinión que los intelectuales y ciertos sectores de la burguesía. Por ejemplo, la oposición legitimista no situaba a Estados Unidos como el paradigma del buen país.
Por último, considerar que Estados Unidos limitó sus ansias expansionistas, evitando cualquier ambición panamericanas.
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