EUROPEAN HISTORY: EUROPA EN VÍSPERAS DE LA I GUERRA MUNDIAL (II)

Debido a las fuertes relaciones económicas y financieras que se habían desarrollado en los últimos años, los estados europeos las miraban como una fuente de rivalidad. Los economistas librecambistas criticaban este espíritu, pero la acción de los intereses privados amenazados por la competencia extranjera, añadido a esto el deseo de defender la independencia económica de los Estados forzará competencias entre los Estados europeos.
Los dos Estados europeos con mayor desarrollo industrial, eran los dos estados europeos mejores clientes: en 1913 Gran Bretaña recibió el 14 por ciento de las exportaciones alemanas, mientras que Austria-Hungría solo recibía un 10 por cien y Rusia un 9 por cien. Alemania por su parte recibia casi un 8 por ciento de las exportaciones inglesas.
Ahora bien, la competencia entre exportadores alemanes e ingleses era muy dura en casi todos los estados europeos. Si las importaciones alemanas, por parte de Francia eran muy bajas a finales del siglo XIX, en 1913 las importaciones estaban parejas a las inglesas. En Bélgica, las importaciones alemanas superaban por primera vez a las inglesas. En cambio, en España el comercio inglés estaba muy bien situado ya que España compraba carbón inglés, gracias al transporte marítimo que era más barato que el alemán. En cambio, las importaciones de productos manufacturados de origen alemán experimentaban un crecimiento en constante progresión.
Lo mismo podríamos comentar en Italia y en Rusia. Lo que n os podemos preguntar es lo siguiente:¿cuáles fueron las causas de estos éxitos alemanes? En primer lugar podemos hablar de su perfecta localización geográfica, pero también de la tenacidad del comerciante alemán para hacerse con un mercado que estaba en manos de los ingleses. Además, tenemos que tener en cuenta que gracias a una organización más flexible de los créditos bancarios, el exportador alemán aceptaba plazos de pago más largos que sus competidores.
En el comercio exterior de Italia, Alemania superaba por poco a Gran Bretaña. Italia compraba a Gran Bretaña sobre todo carbón que podía recibir a precios más bajos que el alemán, por la diferencia de precios que había en los gastos de transporte por vía marítima y por ferrocarril. A Alemania compraba los productos manufacturados. Ahora bien, esto solo era lo superficial ya que el comercio bancario italiano estaba en manos de los bancos alemanes, de los cuales el principal era la Banca Commerciale, fundada en 1894. La Banca Commerciale sustentaba a las grandes empresas alemanas de electricidad, controlaba las fundiciones de acero de Terni, y los altos hornos de Savona. Como consecuencia de todo esto tenía una enorme influencia en las fábricas de armamentos.
¿Influyeron estas relaciones comerciales sobre las políticas? Las medidas tomadas en Francia y en Rusia para limitar la expansión comercial alemanas fueron la consecuencia de las dificultades políticas. En cambio, la rivalidad comercial anglo-alemana empezó en una época en que las relaciones políticas entre los dos estados eran positivas. ¿Fue esto un elemento de discordia?
Los medios económicos ingleses empezaban a comprobar que Gran Bretaña perdía la supremacía industrial, que el exportador inglés ya no podía imponer sus precios, y que por tanto, para mantener el mismo volumen de importaciones, era necesario aumentar el número de las exportaciones. La causa fundamental de todo ello era la competencia alemana.
En 1909 los periódicos conservadores tomaron este tema, esta competencia alemana, para reabrir de nuevo el debate sobre una vuelta al proteccionismo aduanero. Esto hubiera entorpecido las importaciones alemanas en todos los territorios británicos, pero también hubiera abierto un lucha de tarifas entre Inglaterra y Alemania. Pero el partido liberal descartó esta pretensión conservadora. También es verdad, que al adoptar esta actitud, el gobierno inglés dio la sensación de que tampoco perdía mucho ya que en definitiva, los comerciantes ingleses únicamente sufrían una falta de ganancias.
Desde el punto de vista financiero, eran Londres y París las dos plazas más importantes en Europa, si bien es cierto que Londres aglutinaba la gran mayoría de los intercambios internacionales de mercancías. Gracias a su flota mercante, Londres era el gran almacén que distribuía en el mundo, los productos europeos, y en Europa, los productos de los otros continentes. La estabilidad de su moneda inspiraba confianza, a los productores mundiales. Además, en Londres se habían establecido los principales mercados de materias primas y de metales preciosos. Por último, la organización técnica que presentaba Londres era inigualable (fuerte concentración bancaria, especialización de las actividades, etc).
París debía su prestigio gracias al ahorro. Todo este ahorro francés iba como inversiones a Europa, que absorbía las dos terceras partes, el resto se dividían entre Rusia, el Imperio Turco, España y la Península Balcánica.
Al lado de estos dos mercados financieros, el mercado alemán desempeñaba un papel más bien modesto. Los beneficios empresariales eran muy importantes, pero las inversiones hallaban refugio en la propia Alemania. La parte del ahorro nacional que se orientaba en las inversiones exteriores siempre fue muy escasa y no dejaba de disminuir. Estas iban hacia las regiones donde los técnicos alemanes desempeñaban un papel importante en el desarrollo de la producción. Aunque Alemania era exportadora de capitales, continuaba buscando financiación extranjera. Donde lo encontraba era en Londres, no en París ya que el gobierno francés denegaba la cotización de los títulos alemanes.
A principios de 1914 estos movimientos de capitales internacionales dieron lugar a fuertes discusiones. También es verdad, que se encontraban unidos a las rivalidades económicas, dichos enfrentamientos fueron causados por las preocupaciones políticas. Ejemplos, los tenemos en Rusia, en Serbia, Bulgaria y Turquía. Si cogemos a modo de ejemplo Serbia, vemos como las relaciones entre las grandes potencias y Serbia es donde se hizo más evidente el carácter político de estas negociaciones financieras. Serbia necesitaba capitales extranjeros para financiar los ferrocarriles. En los territorios cedidos por el Imperio Turco al estado serbio los ferrocarriles de Usbuk a Mitrovitsa y de Monastir a Salónica pertenecían a una compañía de ferrocarriles orientales en donde la mayoría del capital estaba en manos austriacas. Dicha compañía quería de nuevo explotar las líneas férreas, pero el Gobierno Serbio se propuso comprar dichas líneas de ferrocarril. La negociación fue dura y violenta ya que el gobierno de Viena veía en ello una buena ocasión para dominar a los serbios, y el gobierno de Belgrado rechazó una solución de compromiso, sugerida por un grupo financiero francés. La controversia seguía en pie cuando se produjo el atentado de Sarajevo.

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