EUROPEAN HISTORY: ACTITUD DE ESTADOS UNIDOS EN LA I GUERRA MUNDIAL
En enero de 1917 el presidente norteamericano Wilson afirmó en un mensaje al Senado que deseaba ver finalizada la guerra europea con una paz sin victoria. Sin embargo, a principios de febrero de 1917 rompió sus relaciones diplomáticas con Alemania y a principios de abril del mismo año pidió al Congreso que votase a favor de la declaración de guerra, que fue aprobada por mayoría y acogida con entusiasmo. ¿Cuál fue el motivo de este cambio de opinión? ¿Qué circunstancias ocasionaron que Estados Unidos interviniese en la guerra?
Los hechos son los siguientes. El 31 de enero de 1917, ocho días después de la declaración de neutralidad hecha en el Senado, el presidente Wilson recibió del gobierno alemán una nota, en la cual declaraba en situación de bloqueo las costas de las Islas Británicas y de Francia, y anunciando además que en el mar del Norte, canal de la Mancha, mar de Irlanda y Mediterráneo occidental, los navíos neutrales navegarían por su cuenta y riesgo. Es decir, Alemania iba a reanudar la guerra submarina que había suspendido en 1916.
El presidente Wilson contraatacó con una ruptura de las relaciones diplomáticas, confiando que esto sería suficiente para que Alemania desistiera en dicho empeño. Sin embargo, Wilson pronto se vio obligado a cambiar de estrategia, y adoptar una neutralidad armada. ¿Por qué? Las circunstancias económicas le obligaron a ello. Los armadores americanos reaccionaron ante los riesgos que implicaba la proclamación de guerra submarina con interrumpir la navegación por las zonas bloqueadas. Ello paralizó en gran parte las exportaciones destinadas a Francia y Gran Bretaña y provocó un grave problema en los puertos americanos del Atlántico, llenos de mercancías que los barcos no cargaban.
Inmediatamente se dotaron a los barcos mercantes con medios de defensa contra posibles ataques de submarinos alemanes, es decir, dotar de armamento a los barcos mercantes. El 12 de marzo, una resolución presidencial permitió a la flota mercante llevar cañones. Esto provocaba que en cualquier momento podría haber un enfrentamiento entre un barco mercante americano y algún submarino alemán. Para que esto no sucediera, era necesario que Alemania ordenase no atacar a estos barcos mercantes. Alemania rechazó de plano esta posibilidad. El 19 de marzo, el vapor Vigilentia fue hundido con su tripulación, lo cual hizo que el presidente convocara una reunión extraordinaria del Congreso que votó la declaración de guerra. Estos son los hechos. Pero, ¿es suficiente? Para responder a esta pregunta es necesario tener en cuenta que a partir de octubre de 1914 Estados Unidos fue un proveedro muy importante de Francia y Gran Bretaña, lo cual dio una gran prosperidad a los industriales, a los productores agrícolas y a todo el comercio de exportación en general. Ahora bien, las relaciones comerciales internacionales estaba relacionado con la libertad de los mares y con la financiación de las exportaciones, es decir, con el mismo concepto de neutralidad.
Como hemos dicho anteriormente, dicho bloqueo privó al comercio exportador americano de los beneficios de no ser sólo el proveedor de las potencias de la Entente, sino también de Alemania. ¿Era imparcial la neutralidad de los Estados Unidos en la cuestión de la libertad de los mares? Según el gobierno alemán no ya que la diplomacia americana se mostraba más severa hacia las potencias centrales que hacia Francia y Gran Bretaña. Pero el gobierno americano se limitaba a responder que adecuaba su actitud según la gravedad de los daños sufridos.
Por otro lado, con respecto al problema de la financiación de las exportaciones, también trajo consecuencias. Francia y Gran Bretaña necesitaban la ayuda financiera de su proveedor para poder pagar dichas compras. Por lo tanto, Estados Unidos ofreció créditos para poder pagar dichas compras. Los alemanes protestaron ante este hecho ya que consideraban que rompía la neutralidad alemana.
Fue en la segunda mitad de 1916 cuando estas contradicciones internas de la política americana se hicieron sensibles y cuando empezó a cambiar la opinión pública.
Por otro lado, Gran Bretaña prohibió a sus ciudadanos en julio de 1916 mantener relaciones comerciales con ochenta y cinco empresas americanas, sospechosas de abastecer a Alemania a través de algunos estados neutrales europeos. Esta declaración inglesa ¿estaba destinada a estorbar las exportaciones americanas en determinadas zonas que Gran Bretaña consideraba que eran suyas? La prensa americana reclamó, como respuesta, una restricción de los suministros hechos a los ingleses, y el Congreso votó un una ley que autorizaba al Presidente a tomar estas represalias. Semanas después la Reserva Federal americana, publicaba un comunicado en el que recomendaba a los Bancos a que no invirtiesen sus fondos en Bonos del Tesoro emitidos por los Estados extranjeros y que no abriesen créditos a estos Estados (Francia y Gran Bretaña), si no era con garantías reales. A partir de este momento, Francia y Gran Bretaña iban a verse obligadas a efectuar envíos de oro para pagar sus pedidos, lo cual ya nos indica que esto no se podía alargar demasiado tiempo, lo cual significaba que tenían que disminuir dichas compras.
Esta decisión americana fue llevada a cabo por motivos políticos como económicos. La Reserva Federal consideraba que el auge de las exportaciones americanas provocaba un aumento de los precios en los Estados Unidos, y con ello se creaba malestar social. Por otro lado, la política de créditos internacionales, sobre todo los que se daban a los países de la Entente, estaban expuestas a serias objeciones, ya que se unían demasiado a la suerte seguida por dichos países.
Por ello, cuando en febrero de 1917 los puertos americanos estaban llenos de mercancías porque los barcos mercantes ya no las transportaban, los centros de producción vieron reducidos los pedidos, cesaron las exportaciones de alimentos y materias primas, ¿a quién se podía hacer responsable de todo ello? Por supuesto a Alemania. Indiferentes hasta este momento a la guerra en Europa, la población americana empezaba a comprender que no era nada fácil permanecer ajeno a la guerra.
Además de todo ello ayudó mucho el asunto del telegrama Zimmermann. El servicio de espionaje inglés descifró un mensaje del secretario alemán a su representante diplomático en Méjico: si los Estados Unidos entraban en guerra, deberían ofrecer a Méjico la alianza alemana, haciendo concebir a Méjico la esperanza de que reconquistarían los territorios que se anexionó la Unión en 1848, y aconsejaban al presidente mejicano que se pusiera en contacto con el gobierno Japonés. Dicho telegrama se publicó en la prensa. Rápidamente surgieron protestas en la costa del Pacífico y en el golfo de Méjico.
Esta situación movilizó a la población hacia el peligro que representaba Alemania. Con todo ello el gobierno americano se sintió con mayor libertad para preparar la intervención que consideró ya como inevitable.
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