HISTORY OF SPAIN: MAURA Y LA SEMANA TRÁGICA DE BARCELONA
Comenzó poco después del desastre colonial de 1898, en una serie de posesiones que España poseía en la costa del Rif: islas Chafarinas, Peñón de Alhucemas, Peñón de Vélez de la Gomera, Ceuta y Melilla (el denominado Marruecos español).
Pero esa zona interesaba también a Francia (dueña de Argelia y Túnez, y que trataba de extender su dominio por Marruecos), Alemania e Inglaterra (dueña de Gibraltar, que deseaba seguir con el control del estrecho). Así que, España no podía quedarse al margen de las potencias europeas... Tras la Conferencia de Algeciras (1906), se crea en Marruecos un doble protectorado hispano-francés, quedando el Rif en poder de España.
A continuación, varias compañías mineras españolas comienzan a explotar el hierro de esa zona, lo que origina que las kabilas rifeñas comiencen a atacar a los obreros españoles.
La decisión de enviar a los reservistas a la guerra desencadenó la Semana Trágica de Barcelona (finales de julio de 1909), coincidiendo con el desastre español en el Barranco del Lobo.
Esto acabó con el dominio pacífico de la zona, y la cuestión marroquí se convirtió en un problema nacional: por cuestión estratégica (incluyendo el prestigio) y por intereses económicos (del capitalismo nacional). El conflicto tiene diversos altibajos y, en este contexto (1920), se creó un nuevo cuerpo militar preparado para la guerra colonial: la legión.
Pero en 1921 vuelve a complicarse la guerra: una pésima actuación del general Silvestre, unido al empuje de las tropas indígenas dirigidas por Abd-el-Krim, dan lugar a los desastres de Annual, Nador y Monte Arruit (con más de 15.000 españoles muertos). Y eso que sólo había 4.000 rifeños, frente a los 70.000 hispanos concentrados en esa zona…
Como es lógico, este desastre abrió un capítulo de responsabilidades que trataron de llegar a las más altas instancias del Estado y dejó abierto el camino hacia el pronunciamiento militar favorecido por el propio Rey, que no confiaba en la ineptitud de los políticos.
LA SEMANA TRÁGICA
Los hechos sucedieron en la última semana de julio de 1909 y, aunque la chispa que encendió el conflicto fue la movilización de los reservistas para que acudieran a la Guerra de Marruecos, en realidad se trató de un grave conflicto social alentado por diversos elementos: nacionalismo, anarquismo, republicanismo (sobre todo del PRR de Lerroux), anticlericalismo (por la influencia de la iglesia en la sociedad) y el antimilitarismo (motivado por la cuestión marroquí).
Comenzó como una huelga pacífica para protestar contra la citada movilización de reservistas. Pero en seguida se pasó a una huelga incontrolada, con barricadas por todo Barcelona, incendio de iglesias y conventos, y otros desmanes. El conflicto se extiende rápidamente a otras localidades, hasta que el ejército intervino para sofocarlo. Resultado: más de 100 muertos, 500 heridos y 112 edificios quemados. Cinco sentencias de muerte, entre las que destaca el fusilamiento del fundador de la Escuela Moderna (anarquista), Francisco Ferrer Guardia, y la suspensión de las garantías constitucionales, saldaban las responsabilidades (en medio de una campaña internacional contra esa ejecución). El resultado fue la destitución de Maura y el descrédito de España como una nación moderna y democrática.
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