HISTORY OF SPAIN: LOS INICIOS DE LA DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA
Era algo que se veía venir, pues hay acontecimientos que son lógicos a partir de una serie de causas:
- Había una gran discrepancia entre la opinión pública y la política.
- Como sabemos, los propios partidos se habían dividido en facciones en torno a alguno de sus miembros más destacados, pues eran muy inestables y había divergencia ante numerosos aspectos. Esto explica que, en los últimos 6 años, se produzcan 23 crisis de Gobierno totales (…). No había recambio político, pues todos los partidos estaban inmersos en crisis:
. Los dinásticos (conservador y liberal) no habían hallado la fórmula de la regeneración.
. Ni siquiera el republicano (el más interesado en modificar las estructuras del poder) funcionaba.
. Los católicos estaban desmovilizados, a pesar del interés de los obispos y de la creación en el año anterior del Partido Social Popular: el primer partido demócrata-cristiano español, con un órgano de difusión como sería el periódico "El Debate" (dirigido por Herrera Oria). Además, la Iglesia estaba enfrentada a los liberales por el tema de la libertad religiosa: el clero se oponía a la libertad de culto.
. Los anarquistas, con la violencia, no solucionaban nada. Precisamente, responden a la anterior oposición del clero asesinando en junio de 1923 al cardenal Juan Soldevila, arzobispo de Zaragoza.
. Los socialistas no prosperaban, estaban aún en “pañales”, políticamente hablando y eran minoría.
- El ejército, descontento, continúa la tradición del siglo XIX: al considerarse depositarios de la soberanía nacional, creían que podían derribar los gobiernos que no ejercían lícitamente.
La Concentración Liberal de principios de 1923, al mando de Manuel García Prieto, había fracasado. Su delfín, Santiago Alba, que representaba el ala izquierda del partido, era odiado por el ejército debido al "expediente Picasso" (que se llevó a cabo por el fracaso o guerra de Marruecos).
- Las huelgas se multiplicaron durante el verano de 1923, especialmente: Cataluña, Asturias y Bilbao.
- El clima político en Cataluña era complicado, siendo otra de las causas que propician la sedición. Por un lado el terrorismo de tipo laboral (pistolerismo) y por otro las ideas separatistas de Acció Catalana, aunque esto último no estaba tan claro.
LOS PREPARATIVOS
Así pues, la mayoría de los españoles eran conscientes de la llegada de un régimen autoritario: hasta el propio Maura había aconsejado al rey que gobernaran los militares…
En junio de este año, los militares comienzan a actuar: pretenden dar un golpe militar y sustituir los políticos profesionales por militares y técnicos civiles sin adscripción partidista. Algunos de ellos se reúnen en Madrid, encabezados por el denominado cuadrilátero: Berenguer (sobre el que habían recaído las mayores culpas del fracaso de Marruecos), Cavalcanti, Saro y Dabán. Después amplían sus contactos a Barcelona y otros lugares. Son conscientes de que necesitan un líder carismático para dar el golpe de Estado, y piensan en Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, a la sazón Capitán General de Cataluña. Esta idea es apoyada por casi todos los Capitanes Generales, menos el de Valencia; así como por las principales guarniciones (Madrid, Cataluña y Zaragoza).
Y no se equivocaban, pues Primo de Rivera reunía una serie de cualidades para arrastrar a las multitudes: prestigioso militar (como destacó en Cuba, Filipinas y Marruecos), buena persona, muy simpático , trabajador y sincero. El típico regeneracionista anhelado por los españoles desde 1898. Por lo que apenas tuvo oposición, al principio; sino más bien una buena acogida general, especialmente por el pueblo.
DEL PRONUNCIAMIENTO AL DIRECTORIO MILITAR
Un enfrentamiento durante la Diada catalana (11-IX) entre separatistas y policías precipita el golpe, que se inicia en Barcelona. Con el apoyo de Zaragoza y del cuadrilátero de Madrid ya citado, se consuma el pronunciamiento la noche del 12 al 13 de septiembre, cuando Primo entrega su Manifiesto a la prensa en Barcelona, dirigido al país y al Ejército (firmado él) se apodera de esta ciudad, proclama el Estado de Guerra y ocupa los lugares estratégicos (Telefónica y Telégrafos).
En el Manifiesto expone y aclara los temas urgentes que hay que resolver: terrorismo, propaganda comunista (sobre todo de la CNT), impiedad (reflejada, según él, en el asesinato del arzobispo de Zaragoza), separatismo (representado por Acció Catalana; pues él, al principio, admitía las Autonomías que defendía la Lliga), dar fin a la inflación y al desorden financiero, solucionar el tema de Marruecos, acabar con la inmoralidad política, etc. Acabando con un ataque a Santiago Alba y su política arancelaria (además del asunto del "informe Picasso"). Astutamente, lo expone "en nombre de España y del Rey": sabía que la gran mayoría de los españoles, todavía, apoyaban la Monarquía (especialmente, en ambientes rurales, donde vivía gran parte de la población).
Conocido el suceso, surge la división entre los ministros. Alfonso XIII veraneaba en San Sebastián (¿ imprudencia o astucia?, pues el levantamiento era "vox populi"). Espera hasta el 14 para viajar a Madrid (intentando ganar tiempo para sopesar los acontecimientos...). Llama al Gobierno, pero éste dimite (una vez que el rey no se opone tajantemente a la sublevación). Por lo que encarga a Primo de Rivera y Orbaneja que forme Gobierno (en contra de la Constitución…), mientras todo el mundo estaba a la expectativa...
EL DIRECTORIO MILITAR
Con esta decisión, Primo de Rivera se transforma en dictador militar y único, jura el cargo de presidente y se asiste de un Directorio Militar. En los primeros meses se publican una serie de Decretos encaminados a establecer las bases del funcionamiento y organización del nuevo régimen. Más adelante completan las Reformas:
- Regeneración política.
- Lucha contra el Caciquismo, aunque parezca mentira: llegó a decir que los males de España radicaban en el caciquismo rural, y no estaba muy equivocado. Para ello interviene a nivel local, disolviendo todos los Ayuntamientos y las Diputaciones Provinciales: las Corporaciones son sustituidas por los Vocales Asociados (Mayores Contribuyentes) y los Gobernadores Civiles son reemplazados por Gobernadores Militares (que controlan los Ayuntamientos y Diputaciones), a la vez que nombra Delegados Gubernativos (militares en su mayoría) en cada Partido Judicial, con misiones muy variadas, como el control político e ideológico de los Ayuntamientos, la autoridad sanitaria (a la vez que controlan el fraude en Consumo) y dinamización de la vida cultural del entorno (festejos, conferencias, etc.). Estos delegados perderán influencia a partir de 1924, a medida que incrementan poder los alcaldes nombrados a dedo y los mayores contribuyentes (que controlan los Ayuntamientos como vocales asociados). Además, muchos de ellos se corrompen al contacto con el poder y el dinero (…). Así pues, aunque lo intentó, no acabó con el Caciquismo.
- También interviene, como es lógico, a nivel nacional: disuelve las dos Cámaras; según manifestó, "por poco tiempo" (90 días pero, en realidad, durante más de dos años).
- El orden público se controló con la restricción de libertades (declara el Estado de Guerra y suspende las garantías constitucionales): como los derechos de asociación, reunión, censura y persecución de asociaciones obreras cenetistas. En este sentido, se crea el "Somatén" (milicia civil armada, protectora del orden y la propiedad, controlada por los capitanes generales), formado por personas de clase media y alta, de probadas buenas costumbres, con influencia en sus localidades.
Referente a los partidos y centrales sindicales, actúa con dureza contra los extremistas, fueran separatistas o de izquierda; sobre todo contra el PCE, CNT y Acció Catalana. Siendo tolerante con el PSOE, UGT y el resto de grupos (siempre que actuaran dentro de la "legalidad" vigente).
Pero no toma grandes medidas de rigor, a diferencia de otras Dictaduras...
- Para llevar a cabo esos cambios, "en poco tiempo", para poder gobernar, introduce la fórmula del Directorio: con Primo de Rivera como presidente del mismo, encargado de la gobernación del Estado, con las facultades de “Ministro Único”, aunque asesorado por 8 generales de brigada (uno por cada Región Militar) y por un contraalmirante, que compartían con él las tareas de gobierno. Este Directorio dura hasta finales de 1925.
Expone su lema: "bondad, sinceridad, laboriosidad y experiencia de la vida". Definiendo a su gobierno como "Dictadura Democrática".
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