HISTORY OF SPAIN: LA POBLACIÓN ESPAÑOLA EN EL SIGLO XIX. ESTUDIO DE UN CASO PARTICULAR
¿Cómo evolucionó la población en la España del siglo XIX? Veamos a modo de ejemplo el caso de una población estándar. Para ello tomamos el ejemplo de Fraga (Huesca). Al tomar el ejemplo de dicha población no significa que en el resto del territorio peninsular ocurriera exactamente lo mismo, pero sí que es interesante analizar las tendencias.
Hasta los años veinte del siglo XIX, la población fragatina no experimentó un crecimiento en su población debido fundamentalmente a dos causas: la guerra de la Independencia y las malas cosechas. A partir de esta década la población irá experimentando un lento pero continuo crecimiento. Este pequeño estudio se inicia con el censo de 1834. A pesar de que dicho censo presenta diversos problemas interpretativos, creemos que la población total oscilaba en torno a los 6.400 habitantes, siendo un ocho por ciento inmigrantes procedentes de otras localidades aragonesas y catalanas. El siguiente censo de población es el de 1857, el cual ya nos presenta una población de 7.229 habitantes, lo cual ya significa un crecimiento poblacional con una tasa media anual de crecimiento del 0,47 por cien. El censo de 1889 presenta una localidad con 6.886 habitantes. Esta desaceleración de la tasa media de crecimiento de la población va pareja a la que sufre la población española en la segunda mitad del siglo XIX.
Durante este periodo las enfermedades y epidemias formaban parte del quehacer diario. En los niños, las causas que proporcionaban una elevada mortalidad infantil eran debidas a las enfermedades infecciosas. En los adultos afectaban fundamentalmente las enfermedades del sistema respiratorio, transmitidas por el aire, seguidas muy de cerca por las enfermedades transmitidas por las malas condiciones del agua y los alimentos.
Tanto los nacimientos como las defunciones siguen un movimiento estacional, lo cual demuestra que no tuvo lugar la transición demográfica hasta muy finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Respecto a los nacimientos, existe un déficit de los mismos en los meses de verano debido fundamentalmente a dos causas: debido a las enfermedades infecciosas, lo cual nacer en verano era más arriesgado que en otra época del año. En segundo lugar, consideramos que también hay una respuesta inteligente por parte de las personas ya que el verano era la época del año en la cual hay más trabajo desde el punto de vista agrícola, en la cual era necesaria la participación tanto del hombre como de las mujeres.
Desde el punto de vista de las defunciones, son los meses de julio y agosto los que presentan un mayor número de las mismas, ocasionadas fundamentalmente por enfermedades contagiosas.
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