EUROPEAN HISTORY: EUROPA EN VÍSPERAS DE LA I GUERRA MUNDIAL(I)
A pesar de la competencia surgida por parte de Estados Unidos y Japón, la fuerza de expansión de Europa se veía debilitada por las amenazas de conflicto entre los propios estados europeos. A pesar de que empezaba a existir cierta conciencia europea, esta se veía desbordada por las propias realidades nacionales. Era cierto que los conflictos en Marruecos y en los Balcanes se habían cerrado en 1911 y en 1913, respectivamente. Pero se habían cerrado en falso, ya que los sentimientos nacionales eran muy fuertes, y además surgieron de nuevo los enfrentamientos económicos y financieros que ayudaron a que el futuro conflicto no se cerrara.
Desde el punto de vista nacional, volvieron a abrirse las viejas rencillas en Irlanda, en Alsacia y Lorena, en Polonia, y las guerras balcánicas abrieron nuevas rencillas.
En el caso irlandés la reivindicación autonómica se dio pleno cumplimiento en noviembre de 1912. Según el proyecto del Home Rule, votado por la Cámara de los Comunes, las poblaciones irlandesas obtenían el derecho de elegir un Parlamento irlandés, que ejercería el poder legislativo, excepto en los asuntos militares y aduaneros. Dicho proyecto tenía que entrar en vigor en 1914. Esta autonomía no dejó satisfechas a las partes ya que muchos nacionalistas irlandeses no querían la autonomía y exigían la independencia. Por otro lado, la Irlanda protestante no quería someterse a los irlandeses católicos, y prefería seguir dependiendo del Parlamento inglés, por lo que exigían que la Home Rule fuese aplicada únicamente a la Irlanda católica. En el Ulster surgió la primera mecha de conflicto en marzo de 1914. El gobierno inglés no quiso dominar la situación por la fuerza, pero los nacionalistas del Sur de Irlanda amenazaron con resolver el asunto por sus propios medios.
El asunto tenía un alcance internacional, ya que Gran Bretaña se debilitaba exteriormente, por estar centrado en los asuntos internos, lo cual hacía que prestase menos atención al continente europeo, y si se declaraba una guerra civil en Irlanda, paralizaría la acción exterior de Inglaterra.
Alemania explotó la crisis irlandesa, ya que de Alemania recibían las armas los voluntarios del Ulster y los voluntarios de la Irlanda del Sur. Además los dirigentes de ambos no paraban de decir que solicitarían y aceptarían la ayuda alemana si esta se la ofrecía.
En Alsacia y Lorena, Alemania otorgó una Constitución en mayo de 1911, ahora bien, seguía aumentado la resistencia a la germanización del territorio. En 1913 se produjeron los incidentes de Saverne que enfrentaron a los militares alemanes con la población alsaciana, lo cual dio lugar a reproches por ambas partes.
La protesta polaca se reavivó en los territorios prusianos y polacos. En la Prusia polaca, el gobierno prusiano venía haciendo el establecimiento de colonos alemanes, con poco éxito, además de prohibir la lengua polaca en la enseñanza e incluso en las ceremonias religiosas. Todas estas medidas consiguieron el efecto contrario al que pretendían, es decir, ayudó a que la oposición polaca formara un partido político, dirigido por la burguesía que supo atraerse a los campesinos y obreros y además adoptó un programa político más radical que la oposición tradicional. En la Polonia rusa una parte de la burguesía industrial pedía un estatuto de autonomía, mientras que otros sectores reclamaban la independencia.
En los Balcanes todavía estaba fresca en la memoria la división de la península. A principios de 1914 se hizo público el informe Carnegie donde se reflejaban las ejecuciones, matanzas, asesinatos y demás barbaridades no ya solamente entre cristianos y musulmanes sino entre griegos y búlgaros, entre griegos y serbios. Todos estos rencores y odios nacionales mantenían una inestabilidad en la zona que podía provocar riesgos para futuros conflictos.
En Macedonia fue donde el choque de los nacionalismos resultó más violento. El origen de dicho caos que representaba Macedonia era la política de asimilación que habían llevado los estados en los territorios que habían conquistado. Por lo tanto toda esta desconfianza y toda la violencia hacían de la zona un lugar muy inseguro, lo que obligaba a los gobiernos a conservar importantes reservas de armas.
Las islas turcas del mar Egeo provocaron un conflicto diplomático entre Turquia y Grecia que amenazó en convertirse en un conflicto armado. En febrero de 1914 se adjudicaron a Grecia todas las islas, con la excepción de Tenedos e Imbros. Pero el gobierno turco se negó a admitirlo. Acto seguido las grandes potencias querían obligar a Turquía a que aceptase dicho acuerdo. Se iniciaron conversaciones entre Turquía y Grecia pero fracasaron. Acto seguido Turquía compró dos acorazados, a astilleros ingleses. El conflicto estuvo a punto de surgir, pero Grecia compró otros dos acorazados en los astilleros americanos, lo que hizo que se restableciera el equilibrio de las fuerzas navales.
Otro aspecto que amenazaba con estallar fue la cuestión de los estrechos. Después de la derrota sufrida por Turquía en la primera guerra balcánica Turquía quiso reorganizar su ejército, y pensó para ello en un general alemán. Ello ocasionó que el Gobierno ruso se inquietara ya que pensaba observó como la guarnición del Bósforo estaba bajo mando directo de un militar alemán. El sultán afirmó y volvió a reafirmar que Liman von Sanders, el general alemán, no ejercía ningún poder en la guarnición. Ahora bien, todo esto fue una cortina de humo ya que el verdadero debate estaba en el mando directo de Constantinopla, y también lo que estaba en juego en la presión diplomática que Rusia, apoyada por Francia, y más débilmente por Gran Bretaña, ejercían sobre el gobierno turco, amenazándole con exigir compensaciones. El general alemán abandonó el mando directo del primer Cuerpo del ejército, pero siguió siendo inspector general del ejército turco. El Gobierno ruso aceptó este arreglo, que por otro lado, daba carta blanca al general alemán en la organización del ejército turco.
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