EUROPEAN HISTORY: LA GUERRA DE LOS BALCANES


El origen de la crisis yugoslava, que en un principio fue una disputa del poder de las élites nacionales en la Liga Comunista Yugaslava se enconó por los factores históricos e internacionales. La estabilidad que manifestó Yugoslavia durante la guerra fría residió en el hecho de la no alineación de Yugoslavia, que Tito convirtió en un factor de cohesión interna. El hecho de que Yugoslavia fuera neutral fue aceptado tanto por Estados Unidos como por la URSS. Desaparecida la guerra fría como consecuencia del hundimiento comunista aquel factor aglutinador se rompe y desencadena una combinación de fuerzas internas y externas que irán en el camino de la ruptura de Yugoslavia.
Tito concibió el estado Yugolslavo con la idea de que ninguna nación fuera predominante sobre las otras. Su idea era fortalecer Yugoslavia debilitando Serbia. Ahora bien, esto podía funcionar a condición de que nadie saliera fortalecido en términos étnicos o de élites nacionales. La debilitación premeditada de un grupo nacional, mientras se favorecía a otros, no podía ser estable y tenía que producir reacciones. A partir de 1987 la dirección nacionalista de S. Milosevic perfila una idea clara: corregir lo que consideraba excesos de la Constitución de 1974 exigiendo una cuota de poder superior para los serbios. Frente a esta pretensión serbia nunca hubo un intento de negociación o de aproximación entre las partes. Todos se encasillaron en sus posiciones sin hacer siquiera el esfuerzo por intentar una aproximación. A la pretensión albanesa de creación de la República de Kosovo responde Serbia con la exigencia de supresión de la autonomía. Esto se explica por dos motivos. En primer lugar conseguía reforzar la unidad del pueblo serbio. Pero, en segundo lugar, como sabían que el ejército nunca tendría una posición antiserbia, pensaban que la negociación a que estaban sometidos los otros se daría en condiciones favorables para las élites serbias. Al final de todo esta proceso resulta ser un diálogo de sordos ya que las otras élites yugoslavas como los eslovenos, croatas y albaneses, persiguen convertir en soberanía los espacios de autonomía adquiridos en la Constitución de 1974. Situados al límite, su firmeza no se quiebra como pensaron los serbios ya que aparecen factores externos como son algunos apoyos que empiezan a recibir del exterior. Además hay que tener en cuenta un facotr muy importante: mientras los partidarios de mantener Yugoslavia son contrarios a la democratización, los partidarios de medidas más liberalizadoras están contra Yugoslavia. El momento cumbre de todo ello es la celebración de las primeras elecciones democráticas en las Repúblicas de manera individualizada, mientras no se celebran elecciones yugoslavas previas. De esta forma se consuma una transición hacia los nacionalismos que aborta cualquier transición democrática.

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