HISTORY OF THE ARAB WORLD:EGIPTO, IRÁN, IRAK, DURANTE LOS AÑOS VEINTE


En Persia existía malestar hacia las injerencias extranjeras, como ya se había manifestado en los motines de 1907 y 1908, pero durante los años de la posguerra, encontraron en Rehza Khan un canalizador de todas ella, y así en febrero de 1921 se hizo con el poder, contando con el apoyo de Turquía, con la que en 1921 firmó un pacto de alianza, y de la Rusia soviética, con la que también firmó un pacto, que estaría vigente lago tiempo. Una vez en el poder, Rehza Khan se liberó de los círculos intelectuales de izquierda que lo habían ayudado y liquidó al mismo tiempo la república soviética de Gilan, en el norte del país. El objetivo de Rehza Khan era una modernización del país como la llevada a cabo en Turquía. Ahora bien, los obstáculos fueron enormes. Por un lado, presionaban los intereses de las compañías que explotaban los yacimientos de petróleo, pero por el otro, estaban las resistencias de los imanes chiitas. Por muy diferentes que fueran los intereses de las compañías petrolíferas y los de los imanes, juntas se aliaron, cada una con sus respectivos intereses, para obstaculizar una política modernizadora del país. La diferencia con Turquía era enorme. Mientras en Turquía, Ataturk se convirtió en presidente de una república laica, Rehza Khan, se proclamó emperador inaugurando una nueva dinastía, la de los Pahlevi, lo cual significó una ruptura con toda la tradición.
Rehza Khan intentó modernizar estamentos como la justicia y la educación, limitando la competencia de los tribunales religiosos y fundando en Teherán una universidad. Además, en 1926 prohibió a las mujeres el uso del chador.
Egipto fue el primer país árabe que se había emancipado del imperio otomano, pero también fue el primero que tuvo que soportar la condición de país con soberanía limitada, ya que Inglaterra, cuando en 1882 asumió su control, lo transformó en 1914 en un protectorado. Pero Egipto era diferente, ya que gracias a los beneficios acumulados durante la guerra con el comercio del algodón, además de todos los negocios que giraban en torno al canal de Suez, disponía de recursos económicos superiores a otras zonas árabes. Al mismo tiempo, el movimiento nacionalista era activo desde los tiempos de Arabi Pachá en los años ochenta. Dicha situación no era tolerable. Ante la negativa del gobierno británico a permitir que una delegación de nacionalistas egipcios participara en la conferencia de paz, esta respondió con un llamamiento a la movilización popular, llamamiento que fue secundado por intelectuales, estudiantes y comerciantes. Este pulso entre el gobierno de Londres y los nacionalistas egipcios se alargó en el tiempo hasta que el gobierno inglés renunció al protectorado en 1922. Ahora bien, la independencia que se dio Egipto fue limitada ya que las tropas británicas se quedaron a cargo del canal de Suez, compartido con Egipto, y al detentar la soberanía de Sudán, tenía un control directo sobre las aguas del Nilo. Además, el nuevo rey, Khedivé Fuad, y su corrupto entorno, y utilizando una constitución que asignaba al rey el nombramiento de las dos quintas partes de los parlamentarios, Inglaterra estaba en condiciones de ejercer su influencia en los asuntos internos de Egipto.
Una figura que emergió en Oriente Medio estos años fue la de Feisal. Se proclamó en 1921 rey de los Árabes, con lo que quería asumir como programa político el ideal de la unidad árabe. Ahora bien, el pacto franco-inglés de 1916 en el que Francia e Inglaterra habían acordado un tratado secreto para dividir la región en zonas de influencia para las dos potencias echó por tierra todas las esperanzas. En la conferencia de San Remo de 1920 se decidió que a Francia le tocaban los mandatos de Siria y Líbano y a Inglaterra los mandatos sobre Irak y Palestina. Feisal tuvo que conformarse con el título de rey de Irak bajo mandato británico. Ahora bien, las causas de este fracaso no solo han de buscarse en Europa, que también, sino también dentro del mundo árabe.
Irak, Palestina y Siria eran mandatos de primer tipo, es decir, de los que se consideraba que estaban más maduros para la independencia y donde el cometido de las potencias mandatarias hubiera tenido que ser el de poner en marcha y acelerar el acceso a la plena soberanía. Pero no fue así. Siria fue separada de Líbano y desmembrada en varias provincias, cada una dotada de instituciones representativa con jurisdicción limitada sobre los asuntos locales. El poder real lo tenía el gobernador nombrado desde parís. Fue a consecuencia de protestas que sacudieron al país en los años 1926 y 1927, conocidas como “la revuelta de los Drusos”, que Francia sustituyó al anterior gobernador, un militar, por un civil, quien apostó por una línea más flexible. Pero su sucesor, que tomo el control en 1933, volvió al uso de la fuerza con las consecuencias nefastas que tuvo.
Durante el mandato británico en Irak, éste se convirtió en uno de los mayores productores de petróleo de la región. Ahora bien, allí las cosas se desarrollaron de diferente modo. Feisal defendió muy bien las razones por las cuales Irak tenía que tener pleno derecho sobre su territorio. En 1926 Irak promulgó su constitución, en 1930 fue reconocida su independencia y en 1932 entró a formar parte de la Sociedad de Naciones. Los ingleses siguieron manteniendo bases aéreas y las compañías petroleras el control sobre el preciado líquido.
En Palestina, la novedad la constituyó la creciente inmigración judía, la cual recibió un nuevo impulso con la declaración de Balfour de noviembre de 1917, según la cual el gobierno británico se declaraba interesado en la fundación de un hogar nacional para los judíos. A medida que la población judía crecía la convivencia entre la población palestina y los colonos se hacía más difícil y las autoridades lo único que llevaron a cabo para suavizar dicha tensión fue el control de los flujos migratorios. En 1929 tuvieron lugar los primeros enfrentamientos y cayeron las primeras víctimas.

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