EUROPEAN HISTORY: LA PROPAGANDA NAZI


Con la llegada del régimen nazi, desapareció totalmente la autonomía de la justicia. En 1942 Thierack, ministro de Justicia, proclamó que el juez ya no era el que interpretaba las leyes, sino simplemente era un apéndice que ayudaba al gobierno. Para juzgar los crímenes políticos y otras cuestiones económicas, se crearon tribunales de excepción. Sírvanos de ejemplo lo siguiente: El Tribunal de Estado había absuelto en proceso que tuvo lugar con motivo del incendio del Reichstag a tres de los cuatro acusados, inmediatamente a dicho tribunal se le retiró la competencia de los procesos de alta traición, y en lo sucesivo fueron confiados a un Tribunal del Pueblo, compuesto por dos jueces y cinco funcionarios del partido nacionalsocialista. También es vedrad, que durante la dictadura hitleriana, la justicia jugó un papel residual ya que apenas hubo procesos. La práctica de la detención preventiva permitía quitarse de en medio a los adversarios del régimen. Además, en los territorios ocupados, la policía era soberana.
Si ahora nos fijamos en la propaganda nazi, veremos como dicho régimen fue el primero en conceder a la propaganda un departamento ministerial a cuyo frente estaba Goebbels que dirigía la prensa, la radio, el cine, y la edición impresa. Además, una Cámara de la Cultura Nacional controlaba toda la vida intelectual. Con la llegada al poder de los nazis, los grandes periódicos fueron censurados, cuando no eliminados, al mismo tiempo que colocaban en su dirección a personas de comprobada afiliación nazista. En abril de 1933 se instauró un estatuto de la prensa. Para ser periodista se necesitaba una licencia que era otorgada por la Cámara del Periodismo. El Ministerio de Propaganda indicaba qué informaciones debían publicarse y los temas a difundir. Los periodistas redactaban sus artículos sin estar sometidos a una censura previa, ahora bien, eran responsables de lo que escribían. Por lo tanto, es casi como si existiera una censura previa. Además un tribunal corporativo y la amenaza de sanciones policiales prevenían cualquier inconvenencia. Notar que el número de periodistas descendió muy rápidamente.
Una sociedad nacional dirigía la radio y una Cámara del Cine dirigía la industria cinematográfica. El estado multiplicó y reforzó las emisoras de radio y dio subvenciones a todas aquellas películas que tuvieran como fin la propaganda del régimen. La literatura fue organizada siguiendo los mismos principios que el periodismo o el cine, a saber, para poder publicar, era necesario pertenecer a una Cámara de Escritores que controlaba la producción y denunciaba al Ministerio de Propaganda las obras sospechosas. Las bibliotecas públicas fueron purgadas y se organizaron autos de fe en las plazas públicas para quemar libros. Recordar, por ejemplo, que el 10 de mayo de 1933 en Berlín, con la presencia de Goebbels se quemaron más de 20.000 libros. Todo esto hizo un daño tremendo a la literatura alemana ya que prácticamente fue aniquilada.

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