HISTORY OF SPAIN: "Situación prerrevolucionaria"

Esta es la visión que  había en España un año antes de la dimisión del Rey Alfonso XIII. Extraemos un artículo publicado en la Ribera del Cinca del 25 de octubre de 1930.
“Hay en España, en estos días, una agitación, una efervescencia política de extraordinaria intensidad.
El malestar es general y de ello son prueba fehaciente el cúmulo de huelgas que simultáneamente se han planteado en varias provincias y que de una manera escalonada van resolviéndose, aunque dejen un sedimento de inquietud en todas las clases sociales.
Abundan más que nunca los descontentos. ¿A qué se debe? Para muchos la causa es política, para otros económica, pero nadie niega que vivimos en un momento prerrevolucionario saturado de una agitación sorda y llena de peligros. Véase cómo juzgan el actual momento, algunas personalidades españolas. El Sr. Marañón dice:
“La revolución es un hecho. Es inútil todo lo que se haga para desmentirla. La Dictadura engendró esta revolución, que nada podrá ahogar ni obtener. Vamos hacia la República. Estoy seguro que en esta República el problema catalán encontrará una solución definitiva. Creo que habrá un ambiente federal que se impondrá.
La tradición de los generales políticos con las cuarteladas correspondientes se acabarán con la República. Los golpes de Estado y los generales políticos han sido recursos de la Monarquía y sus procedimientos ligados íntimamente a esta institución. Soy optimista: España se yergue en una noble actitud de dignidad. El mismo ejemplo de los gallegos ha sido uno de los espectáculos más consoladores de esta época. Todos habríamos de recordarlo con agradecimiento. Es inútil sustraerse al ímpetu de un pueblo que marcha hacia la República”.
El Sr. Alcalá Zamora ha dicho:
“La Monarquía es imposible que se sostenga más, y su resistencia no hará otra cosa ni puede hacer otra cosa que agravar el conflicto. Ella y el Gobierno son los únicos que comprometen el orden, y si alguna perfidia policiaca mal aconsejada busca un éxito provocando alborotos parciales para proporcionarles el triunfo monárquico precipitará su fin, y alejará un rastro de represión de duelo y de odio, que hará mucho más grave y violenta como represalia la revolución inevitable.”
D. Miguel Maura ha dicho:
“Estamos en pleno periodo revolucionario, y no porque haya unos hombres que provoquen la revolución ni otros que la dirijan sino porque el pueblo lo quiere, lo siente y tiene apetencia revolucionaria. En estas condiciones es infantil hablar de estas elecciones que dice preparar el general Berenguer. A mi entender, sería la máxima insensatez por parte del Gobierno desencadenar en estos momentos una fingida lucha electoral, que serviría para animar una serie de focos, hasta hoy latentes, en los rinconcitos más apartados de España, que escaparían a toda clase de control de los unos y de los otros.(…) De la contumacia de la Monarquía dependerá que la revolución sea más o menos cruenta.”
El conde de Romanones, por su parte, se ha expresado del siguiente modo:
“La revolución es estar la libra a 50. Esta es la única que nos ha de preocupar. La otra revolución ha sido el Gobierno quien le ha dado estado oficial con su nota, su actitud y sus medidas; pero yo no creo que exista una revolución en marcha y creo además que es muy peligroso que exista revoluciones, porque son ideas contagiosas. Lo que existe, y esto no puede negarse, es un gran estado de vibración en el sentido de renovación del espíritu ciudadano. Lo que precisa es encauzar este movimiento; pero no ahogarlo.”
De un artículo de la Vanguardia de Barcelona de D. José Escofet, entresacamos lo siguiente:
“Lo que está ocurriendo con la peseta es tan serio que sus efectos desagradables los experimentan el pobre y el rico, y como en esto estamos cada día peor, al fallar cuantas medidas toma el Gobierno para detener la depresión catastrófica de nuestra divisa, la inquietud, la impaciencia se exteriorizan de forma que aumenta la confusión general. El dinero es terriblemente egoísta. De todas las causas que pueden haber contribuido a empujar la peseta hacia un abismo ninguna es tan grave como la alarma y la emigración de los capitalistas, que buscan un refugio seguro en el extranjero. Este es por ahora el motivo que está más claro y que entiende todo el mundo. El dinero español tomó desde el primer momento sus precauciones y cambió de residencia. Todavía ahora se retienen divisas extranjeras procedentes de pagos del exterior y convierten sus pesetas en libras y en dólares quienes disponen de algún caudal. La peseta no la quiere nadie, y abandonada de todos, se precipita en el descredito.”
Todas las opiniones anotadas, son coincidentes en apreciar el momento actual como prerrevolucionario. ¿Vendrá la revolución? La política creemos que no, y no porque no exista un enorme grupo intelectual que la vocee y desee de corazón, sino porque los Intelectuales dejan los procedimientos de acción para los republicanos, éstos, para los socialistas, éstos para los comunistas, éstos, para los campesinos y éstos dejarán los procedimientos de acción a los garbanzos y las patatas que irán tomando muchas ínfulas a medida que la peseta vaya hundiéndose más y más. ¡Pobre peseta! ¡Pensar que hace pocos años se tuteaba con el dollar y ahora tiene que hablar de rodillas con todo el mundo!”

LA RIBERA DEL CINCA, 25 de octubre de 1930

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