EUROPEAN HISTORY: LA UNIÓN SOVIÉTICA Y EL COMUNISMO DE GUERRA
Los teóricos socialistas y marxistas pensaban que un país como Rusia que prácticamente estaba en la Edad Media, era difícil plantear una revolución socialista, sin haber pasado previamente por el capitalismo. Esto lo pensaban todas las corrientes del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. Entre los pocos que no compartían esta idea estaban Lenin y Trotsky. Desde su llegada, Lenin se declaró partidario de un gobierno que fuera expresión de los soviets de los obreros, de los soldados y de los campesinos. De ahí su consigna de “todo el poder para los soviets”. Este gobierno tendría que poner fin a la guerra, confiscar los terrenos de los grandes propietarios y poner a los bancos bajo control estatal. Ahora bien, Lenin tenía claro que dicho gobierno revolucionario no podría sobrevivir si quedaba aislado, y por ello propuso la formación de la Tercera Internacional, para que los partidos socialistas europeos rompieran con los gobiernos nacionales y apoyaran una solución revolucionaria.
Estas ideas, no eran totalmente asumidas por el propio partido, ya que en los soviets, los bolcheviques eran una minoría frente a los social revolucionarios y a los mencheviques. Si tenemos en cuenta los resultados de las elecciones de la Asamblea constituyente, que el gobierno provisional accedió a convocar, los bolcheviques obtuvieron el 25%, generalmente en las mayores ciudades, los mencheviques el 4%, los cadetes el 14% mientras que el partido más votado fueron los socialistas revolucionarios. Pero Lenin, desde que se disgregaron los mencheviques se había pronunciado a favor de un partido de “revolucionarios profesionales”. Ante esta situación, los bolcheviques disolvieron la nueva asamblea en enero de 1918.
Una vez tomaron el poder, el Consejo de los comisarios del pueblo promulgó dos decretos, uno sobre la paz y otro sobre la tierra.
El decreto sobre la tierra de enero de 1918 llevó a cabo una redistribución de las tierras del estado, de la Iglesia y de los mayores terratenientes a favor de los campesinos. Esto ayudó, en cierta medida, a favorecer un acercamiento con los socialistas de izquierda, en cuyo programa lo llevaban en primer lugar. Ahora bien, era necesario asegurar el abastecimiento de las ciudades y con este motivo se promulgaron decretos prohibiendo el comercio de trigo. El gobierno quería encontrar un apoyo en el campo y para ello promovió la formación de comités de campesinos pobres, para crear de esta forma un enfrentamiento de éstos con los campesinos medianos y ricos. De esta forma se introdujo la lucha de clases en el campo. Además tenemos que tener en cuenta que todo ello coincidió con la guerra civil rusa. Dicha guerra civil se prolongaría durante dos años y tendría un coste muy elevado en vidas humanas (algunos autores estiman en más de dos millones de muertos). Los soviets pudieron vencer dicha guerra civil en parte a la ayuda de los oficiales del disuelto ejército zarista.
A principios de 1920 la guerra civil estaba prácticamente terminada cuando las tropas polacas cruzaron la frontera soviética (con la intención de reunirse con el ejército blanco) y ocuparon Kiev. Hubo una serie de ataques y contraataques y al final Polonia y la República Soviética Federativa Socialista Rusa firmaron el armisticio en marzo de 1921 con la paz de Riga. El poder soviético salía de esta forma vencedor de la guerra civil .
El siguiente paso fue la definición del Estado como una dictadura del proletariado, de la cual una expresión lo eran los soviets. En definitiva se trataba de la dictadura de un partido. Ningún teórico bolchevique había teorizado con un sistema monopartidista pero en el XI Congreso del Partido en 1922 recibió la sanción oficial.
La dictadura del proletariado iba asumiendo cada vez más características de una dictadura militar. Además, el único precedente histórico que tenían y que colocaban como ejemplo fue la fase jacobina de la Revolución Francesa. Se restauró el servicio militar obligatorio y se restableció la pena de muerte. Además se instituyó una milicia para sofocar cualquier actividad contrarrevolucionaria (La Checa) y se abrieron los primeros campos de trabajo y de deportación. Estas leyes que imponían al país, también se las imponían ellos mismos. Era como si al terminar la guerra civil, todas las formas y métodos organizativos que les permitió sobrevivir, fueran transferidos a la nueva situación con el fin de ser un elemento central para la reconstrucción del país.
En noviembre de 1920 todas las empresas existentes fueron nacionalizadas y el suministro de bienes y servicios esenciales se hizo gratuito para obreros y empleados.
Ahora bien, el país estaba desolado y hambriento. Si la cosecha de 1920 fue mala, la de 1921 fue peor. En estos años murieron aproximadamente dos millones de personas, y el número de niños abandonados se incrementó hasta los cinco millones. En estas condiciones, imponer las duras condiciones de la militarización, era mucho imponer. En el verano de 1920 empezó una revuelta de grandes dimensiones en la región de Tambov. Después se rebeló la ciudad de Kronstadt. Dicha rebelión fue sofocada por el ejército rojo, y las revueltas se fueron sofocando. Leningrado redujo su población dos tercios y Moscú a la mitad, y el resto de la población sufría de frío y de hambre. Los trabajadores industriales se redujeron de los 3 millones a un millón escaso. El rublo había perdido todo su valor, y los salarios, que eran en especie, correspondían a cerca de un tercio de los pagados antes de la guerra. Rusia sobrevivía gracias al campo. Además, era una población eminentemente agraria ya que el 84% de la población vivía del campo. Además con la redistribución de tierras llevada a cabo después de la revolución de octubre, las tierras dedicadas al autoconsumo aumentaron. Dada esta fragmentación de tierras, es normal que los campesinos se unieran en la tradicional comunidad mir. Por lo tanto, las posibilidades del estado ruso dependían del campo y de la reanudación de los flujos comerciales entre el campo y la ciudad. Lenin fue el dirigente que lo vio más claro ya que en abril de 1921 esbozó lo que posteriormente sería conocida como la “Nueva Política económica” (NEP).
Al mismo tiempo, el comité ejecutivo central soviético formulaba unos decretos que señalaban que los campesinos serían a partir de aquel momento libres de comerciar con sus productos, a cambio de pagar al Estado un impuesto en especie proporcional a la “laboriosidad del cultivador”.
Estas ideas, no eran totalmente asumidas por el propio partido, ya que en los soviets, los bolcheviques eran una minoría frente a los social revolucionarios y a los mencheviques. Si tenemos en cuenta los resultados de las elecciones de la Asamblea constituyente, que el gobierno provisional accedió a convocar, los bolcheviques obtuvieron el 25%, generalmente en las mayores ciudades, los mencheviques el 4%, los cadetes el 14% mientras que el partido más votado fueron los socialistas revolucionarios. Pero Lenin, desde que se disgregaron los mencheviques se había pronunciado a favor de un partido de “revolucionarios profesionales”. Ante esta situación, los bolcheviques disolvieron la nueva asamblea en enero de 1918.
Una vez tomaron el poder, el Consejo de los comisarios del pueblo promulgó dos decretos, uno sobre la paz y otro sobre la tierra.
El decreto sobre la tierra de enero de 1918 llevó a cabo una redistribución de las tierras del estado, de la Iglesia y de los mayores terratenientes a favor de los campesinos. Esto ayudó, en cierta medida, a favorecer un acercamiento con los socialistas de izquierda, en cuyo programa lo llevaban en primer lugar. Ahora bien, era necesario asegurar el abastecimiento de las ciudades y con este motivo se promulgaron decretos prohibiendo el comercio de trigo. El gobierno quería encontrar un apoyo en el campo y para ello promovió la formación de comités de campesinos pobres, para crear de esta forma un enfrentamiento de éstos con los campesinos medianos y ricos. De esta forma se introdujo la lucha de clases en el campo. Además tenemos que tener en cuenta que todo ello coincidió con la guerra civil rusa. Dicha guerra civil se prolongaría durante dos años y tendría un coste muy elevado en vidas humanas (algunos autores estiman en más de dos millones de muertos). Los soviets pudieron vencer dicha guerra civil en parte a la ayuda de los oficiales del disuelto ejército zarista.
A principios de 1920 la guerra civil estaba prácticamente terminada cuando las tropas polacas cruzaron la frontera soviética (con la intención de reunirse con el ejército blanco) y ocuparon Kiev. Hubo una serie de ataques y contraataques y al final Polonia y la República Soviética Federativa Socialista Rusa firmaron el armisticio en marzo de 1921 con la paz de Riga. El poder soviético salía de esta forma vencedor de la guerra civil .
El siguiente paso fue la definición del Estado como una dictadura del proletariado, de la cual una expresión lo eran los soviets. En definitiva se trataba de la dictadura de un partido. Ningún teórico bolchevique había teorizado con un sistema monopartidista pero en el XI Congreso del Partido en 1922 recibió la sanción oficial.
La dictadura del proletariado iba asumiendo cada vez más características de una dictadura militar. Además, el único precedente histórico que tenían y que colocaban como ejemplo fue la fase jacobina de la Revolución Francesa. Se restauró el servicio militar obligatorio y se restableció la pena de muerte. Además se instituyó una milicia para sofocar cualquier actividad contrarrevolucionaria (La Checa) y se abrieron los primeros campos de trabajo y de deportación. Estas leyes que imponían al país, también se las imponían ellos mismos. Era como si al terminar la guerra civil, todas las formas y métodos organizativos que les permitió sobrevivir, fueran transferidos a la nueva situación con el fin de ser un elemento central para la reconstrucción del país.
En noviembre de 1920 todas las empresas existentes fueron nacionalizadas y el suministro de bienes y servicios esenciales se hizo gratuito para obreros y empleados.
Ahora bien, el país estaba desolado y hambriento. Si la cosecha de 1920 fue mala, la de 1921 fue peor. En estos años murieron aproximadamente dos millones de personas, y el número de niños abandonados se incrementó hasta los cinco millones. En estas condiciones, imponer las duras condiciones de la militarización, era mucho imponer. En el verano de 1920 empezó una revuelta de grandes dimensiones en la región de Tambov. Después se rebeló la ciudad de Kronstadt. Dicha rebelión fue sofocada por el ejército rojo, y las revueltas se fueron sofocando. Leningrado redujo su población dos tercios y Moscú a la mitad, y el resto de la población sufría de frío y de hambre. Los trabajadores industriales se redujeron de los 3 millones a un millón escaso. El rublo había perdido todo su valor, y los salarios, que eran en especie, correspondían a cerca de un tercio de los pagados antes de la guerra. Rusia sobrevivía gracias al campo. Además, era una población eminentemente agraria ya que el 84% de la población vivía del campo. Además con la redistribución de tierras llevada a cabo después de la revolución de octubre, las tierras dedicadas al autoconsumo aumentaron. Dada esta fragmentación de tierras, es normal que los campesinos se unieran en la tradicional comunidad mir. Por lo tanto, las posibilidades del estado ruso dependían del campo y de la reanudación de los flujos comerciales entre el campo y la ciudad. Lenin fue el dirigente que lo vio más claro ya que en abril de 1921 esbozó lo que posteriormente sería conocida como la “Nueva Política económica” (NEP).
Al mismo tiempo, el comité ejecutivo central soviético formulaba unos decretos que señalaban que los campesinos serían a partir de aquel momento libres de comerciar con sus productos, a cambio de pagar al Estado un impuesto en especie proporcional a la “laboriosidad del cultivador”.
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