AMERICAN HISTORY: CAMBIOS EN LA SOCIEDAD NORTEAMERICANA
Desde finales de los años 70 la sociedad americana ha sufrido una serie de cambios importantes que han transformado en profundidad el estilo y el carácter de la vida americana. Actualmente no tiene más que muy pocos puntos en común con el modo de vida del pasado, ya se trate de las relaciones padres e hijos, entre marido y mujer, o cualquier otro. Nuestra época es un periodo de transición hacia el principio de algo nuevo. Se puede decir que después de la Gran Depresión, de la Segunda Guerra Mundial y de la crisis profunda de estos últimos años, está apareciendo un nuevo modelo de vida. Todo el mundo creía que el crecimiento económico daría a la vida de los americanos, y de rebote a la nuestra, una estabilidad suficiente para ofrecer a todos los americanos, y también a los europeos, el acceso a la propiedad residencial en las afueras de las ciudades, un porvenir seguro para sus hijos, la movilidad social, y la “pax americana” garantizada por la potencia militar que son los Estados Unidos.
El perfil demográfico de Estados Unidos ha cambiado. Nuevas regiones como el sur y el oeste, han reemplazado a las antiguas ciudades de la costa Este y del Medio Oeste. La inmigración, proveniente fundamentalmente de América Latina y Asia, ha transformado también la idea que evocaba de la expresión “ser americano”. Pero también se han producido cambios políticos. La coalición resultante del New Deal, que unía los votos de la clase obrera y de los grupos étnicos del norte con los del “solid South” no gana ya automáticamente las elecciones presidenciales. Además, en los últimos años ha aparecido un fenómeno nuevo como el Tea Party.
Los valores fundamentales y la cultura de la sociedad americana no son ya los de la conciencia yankee, heredera a su vez de los valores ingleses. Una ética protestante que valora el ahorro, la honradez, el trabajo encarnizado, el espíritu de sacrificio y el servicio a la comunidad tiene menos atractivo para un país que es cada vez menos protestante.
Las condiciones de trabajo se han transformado completamente. Ello se debe a las brutales transformaciones de las relaciones industriales que se han producido en los Estados Unidos, como por ejemplo, el declive de las empresas manufactureras. Hace treinta años, el obrero sindicado típico dejaba a la familia cada mañana para ir a trabajar a la fábrica en un empleo muy bien pagado, dejando en casa a la esposa que criaba a sus hijos. En la actualidad, los hombres ya no están sindicados, ya no trabajan en una fábrica y ya no están bien pagados, mientras sus mujeres trabajan también, ganan lo justo para llegar a duras penas a levantar la renta familiar al que se encontraba hace treinta años. En la actualidad, todos los aspectos de la vida que afectan al mundo del trabajo tienen que ser constantemente renegociados.
El hecho de que la mujer y el marido trabajen ha transformado a la vez la ideología de la familia y su práctica a partir de los años cincuenta.
Los americanos miran a Washington con cierta reticencia desde hace años. Una de las estrategias de Obama fue declarase fuera de los círculos de poder. Ya no creen que se puedan identificar los problemas a escala nacional, ni encontrar los fondos necesarios y los métodos adecuados para ponerles remedio. Esto representa un retroceso de la mentalidad optimista que ha sido característica principal de la vida americana desde principios del siglo XIX.

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