EUROPEAN HISTORY: LA GUERRA DE CHECHENIA


En agosto de 1999, Chechenia era de facto un Estado independiente, sede de caudillos como Shamil Basayev y Jattab. En agosto dirigían a 2.000 rebeldes perfectamente armados. La insurgencia llevaba meses creciendo en el norte del Cáucaso, mientras los dirigentes de Moscú estaban enfrascados en una lucha interna por el poder bajo un presidente enfermo como era Eltsin. A principios de agosto Eltsin cesó a Stepashin y nombró a Putin. La promesa de Putin de expulsar a los insurgentes de Daguestan en el plazo de dos semanas se cumplió a principios de septiembre con ayuda de las tropas federales y las milicias locales.
Acto seguido se produjeron los atentados contra los edificios de apartamentos en Moscú, Vologodonsk y Buinask. Putin prometió descubrir y perseguir a los autores. La dureza de sus declaraciones hicieron crecer su popularidad y lo situaron en una excelente posición para convertirse en presidente cuando Eltsin dimitió de forma inesperada el 31 de diciembre de 1999. Putin lográ algo más del 50 por ciento de los votos en las elecciones presidenciales que se celebr4aron en marzo del año siguiente, lo que hizo innecesaria la celebración de una segunda vuelta.
¿Quién planeó los atenatos de Moscú? Las autoridades sovieticas concluyeron que fueron obra de Jattab y los tribunales condenaron como autores de los hechos a varios miembros de la insurgencia del Cáucaso. Jattab, negó toda implicación en los atentados y murió en 2002 tras recibir una carta envenenada. Después de los atentados, Moscú exigió al presidente checheno Aslan Masjadov la extradición de un grupo de sospechosos vinculados con los atentados. Majadov se negó, y las fuerzas federales iniciaron en Chechenia una campaña de bombardeos a gran escala a lo que siguieron posteriormente las operaciones terrestres.
Esta segunda guerra fue diferente de la primera guerra chechena. Putin permitió a los generales actuar sin ninguna cortapisa, en contraste con lo ocurrido en la primera guerra. Además la opinión pública rusa experimentó un cambio radical respecto a la primera guerra. Putin recibió apoyo incondicional para eliminar a los rebeldes chechenos. Los canales de televisión públicos no ofrecieron cobertura de las operaciones militares ni de las bajas sufridas. El control de los canales de televisión pasó a manos de Putin. Muchos periodistas críticos se vieron obligados a salir de Rusia. Ahora bien, la diferencia más importante con respecto a la primera guerra chechena fue que Moscú fue capaz de hacerse con el apoyo de los clanes chechenos ofreciéndoles dinero y garantías de poder una vez acabada la guerra. Muchos de ins8urgentes cambiaron de bando y se alistaron en diversos organismos creados por Moscú, como la fuerza de la policía y el servicio de seguridad de la presidencia local. Eso supuso el fin de la independencia chechena. Tras la captura de todas las ciudades y los feudos insurgentes por parte de las tropas federales a principios de 2001, las fuerzas leales a Kadirov, se lanzaron a la caza de rebeldes por toda Chechenia. Putin dió su respaldo a Kadirov nombrándolo jefe de la Adeministración provisional de Chechenia en 2000. Los antiguos rebeldes coparon las filas de los nuevos organismos encargados del mantenimiento del orden y eso proporcionó a Moscú información sobre las tácticas insurgentes y sus vinculaciones con la población local.
El éxito de Moscú en el desarrollo de la guerra, impidió que la población chechena se volviera contra Moscú, como había ocurrido en la primera guerra chechena. Al percibir que estaban perdiendo la guerra, los insurgentes más radicales organizaron una serie de atentados en la que murieron cientos de personas. La repercusión de los atentados sobre la opinión pública fue limitada si lo comparamos con la toma de rehenes en un hospital de la ciudad rusa de Budionnovsk en 1995. Putin utilizó la tragedia de Beslan para endurecer las leyes antiterroristas y ampliar los poderes de los departamentos de seguridad. Pero también introdujo medidas que tenían poco que ver con la lucha antiterrorista y mucho con la consolidación de su poder en el Kremlin, como suprimir las elecciones a gobernador.
Los combates de Chechenia se transformaron en un conflicto de baja intensidad y eso permitió al Kremlin organizar en 2003 unas elecciones presidenciales muy controladas que reafirmaron la posición de Kadirov.

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