HISTORY OF SPAIN: Las minorías marginadas en los reinos españoles del feudalismo"


Aparte de los esclavos y los mendigos, dos importantes minorías fueron pronto marginadas a causa de su religión, e incluso su raza. Se trataba de los judíos y de los mudéjares.
LOS JUDÍOS
Los judíos formaban un grupo minoritario de gran capacidad de trabajo que desempeño un importante papel en el desarrollo económico y cultural de los estados cristianos peninsulares, como lo había desempeñado en Al-Andalús. Representaban un 5% de la población castellana (unos 200.000), un 7% en la Corona de Aragón (unos 60.000) y un 3% en Navarra (unas 590 familias a mediados del siglo XIV) y se concentraban en los núcleos urbanos.
Se dedicaban al comercio (por su facilidad de desplazamiento entre las comunidades judías de todos los puertos mediterráneos) y a oficios especializados (orfebrería, tejidos,…) o lucrativos (crédito). Ocuparon también cargos administrativos importantes (reestructuración de la hacienda catalana en el reinado de Pedro el Grande por los hermanos Ruvaya, por ejemplo).
Aunque protegidos por los monarcas, a los cuales hacían frecuentes préstamos, su situación social se deterioró rápidamente y se les obligó a vivir en barrios separados (aljamas, calls, juderías) y a someterse a una legislación diferente.
Su impopularidad (antijudaísmo), manipulada por la nobleza, la Iglesia y la burguesía, que les convirtió en cabeza de turco de las masas urbanas pobres, alcanzó gravísimas cotas durante la crisis económica de la segunda mitad del siglo XIV. Sufrieron asaltos y matanzas a partir de 1348 en Cataluña y en 1366 y 1369 en Castilla, que culminaron en la terrible matanza de 1391, en todos los reinos hispánicos, pero preferentemente en Andalucía. Ello provocó una fuerte emigración o una conversión masiva que no solucionó el problema de la marginación por cuanto apareció la nueva división entre cristianos viejos y cristianos nuevos (conversos).


LOS MUDÉJARES
Los mudéjares, musulmanes, representaban ¼ de la población en la Corona de Aragón, con fuertes porcentajes en Valencia (100.000) y en los valles del Ebro, Jalón, Jiloca. En Castilla tan sólo representaban 1/20 de la población total, mientras que en Navarra un 20% de la ribera tudelana, donde estaban concentrados. No fueron especialmente víctimas de la intolerancia debido a su escasa riqueza (campesinos, pequeños artesanos) y su poca cultura, pero si suscitaron un generalizado desprecio. Mantuvieron sus costumbres y, en las ciudades, tuvieron sus barrios (morerías).

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