HISTORY OF SPAIN: EL INICIO DEL REINADO DE CARLOS V
Carlos V fue un monarca eminentemente español, a pesar de que por su nacimiento fuera un príncipe borgoñón. Él siempre fue consciente de que el verdadero fundamento de su poder lo constituían sus dominios españoles. Al principio, en España, no era considerado un rey español. De no haber prevalecido los criterios legalistas, con más gusto hubiera sido aceptado el hermano de Carlos, Fernando, criado en España y que después llegó a ser emperador alemán.
Carlos llegó a Villaviciosa de Asturias en septiembre de 1517. Cuando llegó todavía era joven e inmaduro, y estaba dominado por consejeros flamencos, básicamente por Guillermo de Croy. Retrasan todo lo que pueden la entrevista con el cardenal Cisneros, que finalmente muere, sin recibir la carta de destitución y sin haber visto al nuevo rey. El nombramiento del sobrino de Guillermo de Croy para el cargo de arzobispo de Toledo, fue uno de los primeros hechos que pusieron en guardia a toda la nación. Esto junto con la extracción de la moneda de oro circulante, la venta de cargos y la altanería de los extranjeros hacía presagiar dudas sobre los nuevos gobernantes. La nobleza se sintió herida cuando se impuso el tributo de la alcabala, del que hasta entonces había quedado exenta. Este descontento se hizo patente en las Cortes de Valladolid, Zaragoza y Barcelona. ¿Qué peticiones le hicieron? Dichas peticiones recuerdan al posterior programa de los comuneros. A saber: exigencia de que se jurase las libertades y privilegios del Reino; prohibición de que intervinieran en el gobierno los extranjeros; prohibición de vender cargos y extraer moneda; consideración de reina para Dª Juana, la madre del rey; permanencia en España del infante D.Fernando; y sobre todo que el nuevo rey residiese en España, hablase español y actuase como un rey español.
Carlos lo concede todo, y obtiene a cambio subsidios. Su atención estaba puesta en Alemania, donde la muerte de Maximiliano había dejado vacante la Corona imperial y para la cual aparecía un fuerte competidor como era Francisco I de Francia.
Inmediatamente después, Carlos embarca en La Coruña para recibir la investidura imperial. Antes de ello, convoca nuevas Cortes en las que obtuvo 400.000 ducados. La marcha de Carlos fue seguido de diversas revueltas, entre ellas las Comunidades en Castilla y de las Germanias en Valencia y Baleares.
Las Germanías fueron una revuelta de menestrales valencianos contra la nobleza corrompida que detentaba el poder sin asumir las obligaciones respectivas. Los agermanados tuvieron acorraladas a las fuerzas reales y no triunfaron porque esta revuelta no tuvo apoyo en el campo. Los moriscos, no se unieron a los agermanados básicamente por la diferente religión que profesaban.
En las Comunidades castellanas predominó un carácter político más que el carácter social.
La rivalidad de Carlos V y Francisco I es una de los temas más manidos en la historia europea. ¿Por qué? Porque ambos representan dos posturas diferentes de entender Europa. Además, Francia era el reino más compacto, poblado y rico de Europa. Su victoria de Mariñán le dio la posesión de Milán y la hegemonía en el norte de Italia. Por otro lado, no le entraba en la cabeza que Carlos pudiera dominar al mismo tiempo en los Pirineos, en el Rin y en la frontera de Flandes, que entonces estaba muy cerca de París. Además, existía del debate por la herencia borgoñona de Carlos el Temerario, de la cual Francia había podido incorporar la Borgoña. Por otro lado, estaba la cuestión navarra: Francia había renunciado al Rosellón, pero no se resignaba a ver en manos de un monarca rival aquel reino que tanto tiempo había estado en manos de una dinastía francesa. Por último, tenemos que hacer notar que la guerra en aquella época no era considerada una calamidad o un desastre, sino antes bien al contrario, era un noble ejercicio y una escuela de virtudes varoniles.
El balance de fuerzas hubiera sido favorable a Carlos V si el Imperio alemán hubiera sido una entidad política coherente y sometida a sus decisiones. Pero este no era el caso, ya que había muchas diferencias entre los diferentes estados, y no tenían una opinión en común. Finalmente, el duelo francoespañol no se desarrolló en ninguna frontera común, sino en tierras italianas y, en menor proporción, en la frontera flamenca. Dentro de este tablero diplomático, donde se enfrentaban dos estados nacionales como eran Francia y Castilla, obtener la alianza de un tercer país, podía desequilibrar la contienda. Por eso Carlos procuró la alianza inglesa, mientras que Portugal no estaba en aquella época interesada en los grandes asuntos europeos.
Francisco I también obtuvo aliados inesperados. Además contaba con en un principio ser la parte más débil, la cual cosa hacía agruparse en torno suyo a los que temían un excesivo poder del emperador. Por ello, obtuvo el apoyo de los Papas. Todo este enfrentamiento tuvo lugar en la batalla de Pavía (1525).

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