EUROPEAN HISTORY: LA GUERRA DE ETIOPÍA
En nuestra European history analizamos hoy la guerra de Etiopía. La política colonial italiana hasta la fecha había tenido unos resultados muy limitados. Llegaba con retraso al “reparto” efectuado por las potencias europeas. Italia había adquirido o bien territorios muy poblados como el Dodecaneso o territorios muy áridos y difíciles de pacificar. El esfuerzo más importante se llevó a cabo en Libia con el proconsulado de Talo Balbo. Allí se había emprendido una grandiosa política de obras públicas y de establecimiento de familias campesinas procedentes de la metrópoli. Según palabras de Mussolini, Italia había “coleccionado desiertos”. Desde 1932 Mussolini se orientó hacia una expansión. Estaba imbuido de la antigua idea de que el poder de las naciones dependía de su imperio colonial, y esto en un momento en que el colonialismo se estaba empezando a poner en duda. Los motivos de esta actitud de Mussolini fueron diversos: desde la orientación bélica del régimen, pasando por la mística nacionalista y por supuesto el deseo de desviar la atención de la opinión pública del desastre económico producido por la crisis mundial. Por otro lado, el mundo empresarial era contrario a una nueva aventura colonial, así como el subsecretario de Asuntos Exteriores, Fulvio Suvich, el cual era partidario de la consecución de la política de seguridad colectiva y de apoyo a Austria. A pesar de esto, Mussolini impuso su idea.
Confiado en la benevolencia inglesa y en la firma en blanco obtenida de Laval, Mussolini empieza la lucha contra Etiopía, que además, su integridad estaba garantizada por Londres y París. Por otro lado, las relaciones entre los dos estados eran buenas ya que Roma había firmado un tratado de amistad con el Negus en 1928 y había patrocinado su entrada en la Sociedad de Naciones. Italia intensificó su penetración económica en Etiopía, bajo el pretexto de colaboración pacífica, pero Haile Selassie, se esforzó por abortar dicha empresa italiana. A partir de 1934, Mussolini provocó incidentes fronterizos en Eritrea, haciendo fracasar las tentativas de arreglo. El 2 de octubre de 1935 aununció el inicio de la ofensiva italiana. Desde el día 7 de octubre, el comité de la Sociedad de Naciones informó al Consejo, y este condenó dicha agresión. Quedó encargada una comisión para preparar un plan de sanciones económicas. Estas medidas consistían en una negativa a importar productos italianos, en una prohibición de compra o de tránsito de material militar y en una supresión de todo crédito a Italia. Una aplicación completa de las sanciones hubiera conducido a Mussolini a capitular. Ahora bien, numerosos países como Estados Unidos, Alemania, Japón, Austria, Hungría, rehusaron asociarse, y por lo tanto, anularon prácticamente los efectos de dicho bloqueo. Además, las sociedades petroleras de todo el mundo se ofrecieron para abastecer a Italia. Lo mismo ocurrió en el plano diplomático. Laval, de acuerdo con los conservadores británicos, trataba con miramientos a Mussolini y buscaba un arreglo. En diciembre propuso, la cesión de la mayor parte de Etiopía a Italia, procurando la permanencia de la soberanía del Negus. El fracaso de dicho plan así como la división de las naciones afirmaron a Mussolini en su intransigencia.
Las operaciones militares consistieron en un doble ataque que partió del norte y del sur. Pasado el primer momento, la ofensiva perdió fuerza y se entró en un periodo de estancamiento, hasta que fue nombrado Pietro Badoglio nuevo jefe de operaciones. Este llevó a cabo una rápida ofensiva y el 5 de mayo los italianos entran en Addis-Abeba y el 9, Victor Manuel III era proclamado emperador de la anexionada Etiopía. Por otro lado, las sanciones despertaron en Italia un despertar del nacionalismo y del patriotismo, que se tradujeron en un éxito de la campaña para la donación de anillos de boda, destinados a abastecer de oro a la nación.

Comentarios
Publicar un comentario