HISTORY OF SPAIN: EL PROBLEMA RELIGIOSO EN EL SIGLO XVI


El problema de la unidad religiosa surgió cuando los Reyes Católicos impusieron la unidad religiosa. En los primeros años ade su mandato los Reyes Católicos habían conseguido el dominio sobre la aristocracia y las ciudades, pero sabían que la supremacía real no sería definitiva mientras la Iglesia no estuviera bajo su control. El establecimiento en la sede arzobispal de Toledo de personalidades adictas a la Corona constituyó un importante apoyo para continuar su política eclesiástica que seguía esta pautas: obtención del derecho a proponer los obispos para su nombramiento por el Papa (derecho de patronato) en el reino de Granada y en el Nuevo Mundo, y en la reforma de las órdenes religiosas.
La adhesión a la Corona y la reforma de las órdenes religiosas no impidió la protección de los dos arzobispos de Toledo al humanismo. De esta forma, la reforma eclesiástica se realizó paralelamente al desarrollo humanístico.

LOS CONVERSOS

A lo largto de toda la Edad Media, los judíos habían constituido en los reinos hispánicos una minoría culta, rica y, en general, bien acogida, hasta que las persecuciones de fines del siglo XIV, motivadas por la crisis general, hicieron que muchos judíos decidieran recibir el bautismo para escapar de esta forma a las persecuciones y matanzas. Fueron los conversos.
Durante el siglo XV, los conversos, o cristianos nuevos, adquirieron importantes posiciones en la Corte y entre la aristocracia e incluso entre las jerarquías eclesiásticas. Su riqueza les atrajo la enemistad tanto de la nobleza, que dependía de sus préstamos, como de la Iglesia, e incluso del pueblo, porque muchos conversos actuaban como recaudadores de impuestos o agentes de la nobleza.
Esta actitud general y el hecho evidente de que muchos conversos volvían a practicar la religión judaica, llevó a los Reyes Católicos a variar su actitud tolerante y a solicitar del Papa permiso para establecer un tribunal del Santo Oficio, que fue puesto bajo el control directo de la Corona de Castilla como un Consejo real, con el nombre de Consejo de la Suprema y General Inquisición. Este tribunal debía ocuparse exclusivamente de los conversos sospechosos de judaizar, pero no de los judíos, ni de los moriscos. Después, la Inquisición fue establecida en Aragón y Cataluña, lo cual creó malestar en dichos reinos.
El proceso antisemita desembocó en 1492 en el real decreto de expulsión de los judíos. Era la culminación de la política real autoritaria: la conquista de Granada y el fin de la dominación musulmana se remachaba con la expulsión de los judíos, lo que significaba la unidad religiosa de un Estado que tenía muy pocos lazos de unión. Todavía quedaba por asimilar a los mudéjares, pero como eran pobres y solían vivir en el ámbito rural, no eran temidos como los judíos.
Se calcula que debieron de salir de España entre 120.000 y 250.000 judíos, durante los cuatro meses de plazo que se les concedía

LOS ILUMINISTAS
Cuando parecía que toda disidencia religiosa era ya imposible en los reinos hispánicos y que el tribunal de la Inquisición podría ser suprimido o al menos reformado, como pidió Carlos V, estalló en Alemania la revolución luterana, y el Santo Oficio tuvo un nuevo campo de acción. El primer problema grave estalló en 1524 y no se debió al luteranismo, sino a una corriente de religiosidad muy piadosa, el pietismo, que se extendió por algunos puntos de Castilla, y cuyos seguidores recibieron el nombre de iluministas. Ahora bien, este movimiento fue sofocado en pocos años..

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