EUROPEAN HISTORY: EL PODER CENTRAL EN LA ÉPOCA DE HITLER


La Republica de Weimar mantuvo una cierta autonomía de los estados. Conservó 17 estados, con su constitución, su Parlamento y su gobierno Al lado del elegido Reichstag, existía un Reichsrat, delegado por los diferentes gobiernos federales, y que funcionaba como Asambela consultiva, disponiendo de un veto suspensivo. Además un Alto Tribunal de Justicia regulaba los conflictos entre el Imperio y los estados.
El régimen de Hitler acentuó las tendencias centralizadoras de la República de Weimar. Después de las elecciones de enero de 1933, los gobiernos provinciales presentaroun su dimisión y unos gabinetes de coalición nacionalista, parecidos al gabinete del Reich, los reemplazaron. Baviera hizo un amago de resistirse, Hitles les envió al general Von Epp con plenos poderes y con el título de “comisario del Imperio”.
Posteriormente los Parlamentos provinciales fueron suprimidos y los gobiernos de los estados estuvieron subordinados al gobierno del Reich. El Teichsrat fue disuelto. El 31 de marzo, una ley llamada de “puesta en cintura” obligó a los estados a legislar en concordancia con las leyes del Reich sin tener en cuenta las constituciones estatales. El 7 de abril, la ley de reconstrucción del Imperio, colocó al frente de los estados a los Statthalter, gobernadores con plenos poderes, autorizados a nombrar los ministros y funcionarios, a los jefes de las fuerzas de policía y de justicia, y autorizados para recibir el juramento de los obispos. Hubo 11 Statthalter, elegidos por Hitler entre los nazis más afines y seguros. En Prusia, fue el presidente del Consejo, Goering, el que hizo funciones de Statthalter. Este fue el fin de los Estados.
Las ciudades perdieron al mismo tiempo su libertad: ya no hubo elecciones municipales y los burgomaestres fueron designados por el pdoer central.
El poder central estuvo después del 24 de marzo de 1933 en manos del Führer. La ley de plenos poderes, votada por el Reichtag por la mayoría constitucional de los dos tercios, ponía en manos del canciller la plenitud del poder legislativo por un período de cuatro años, autirzándolo a prescindir de la Constitución. Estos poderes le fueron renovados el 30 de enero de 1937. A partir de este momento, Hitler ya no tenía porque tener en cuenta ni la ley escrita ni los derechos adquiridos y podía decretar las penas que considerara adecuadas y revocar los juicios a su voluntad. Incluso el Consejo de Ministros solamente se reunía excepcionalmente. Una ley del 16 de octubre obligó a los ministros a prestar juramento de fidelidad y obediencia al Fürhere. En elte régimen absolutamente centralizado, los únicos problemas surgieron de las rivalidades internas y de las intrigas personales.http://spainteacheroscar.podomatic.com

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