EDITORIAL:NUEVA ERA, VIEJOS PROBLEMAS
Con el final de la guerra fría nos situamos en una nueva era -al principio- de armonía internacional. Incluso algunos predijeron el fin de la historia. Lo que nos ha demostrado todos estos años es que hemos vuelto a un mundo anterior a 1914. Ahora bien, debemos recordar que todos aquellos años son los precedentes de la I Guerra Mundial. El colapso del poder soviético en los años ochenta del siglo XX ha venido acompañado por un estallido de nacionalismo y conflictos étnicos. Este surgimiento del nacionalismos late en contextos muy diferentes. En el fondo de todos estos conflictos y tendencias políticas se situa la cuestión más importante de todas. Se trata del grado en que el modelo de capitalismo avanzado hoy está abierto a la crítica en nombre de una alternativa deseable y plausible. Es altamente llamativo como en estos días de triunfo del capitalismo consumista y del capitalismo financiero, dejamos de lado las aberraciones que se llevaron a cabo en Wall Street y en otras plazas financieras en nombre de un nuevo conformismo político y cultural internacional: todos perseguimos y aparentemente aprobamos una utopía transnacional diseñada a partir de lo que parecen sus modelos definitorios, los estilos de vida de California y Renania-Westfalia. La determinación con que se proyecta y defiende esta utopía no da a entender que se trata de una construcción artificial y vulnerable. Ahora bien, su predominio nos indica que las alternativas están sienco excluidas y denigradas. Asistimos hoy impávidos a la evaporación de cualquier sujeto político y social de cambio dotado de credibilidad. Los nuevos movimientos sociales se hayan dispersos. Las nuevas fuerzas sociales de la derecha radical se manifiestan en la mayoría de los países. Al mismo tiempo constatamos un morosidad de ideas acerca de cómo debería y podría organizarse la sociedad contemporánea sobre unas bases políticas y económicas diferentes.
Estamos en la época de la simplificación ideológica. Fue el capitalismo el que dio lugar en el siglo XIX a la masacre de poblaciones indígenas en tres continentes y a dos guerras mundiales en el siglo XX. Es el capitalismo el que ha sufrido un notable fracaso en cuanto a difundir la riqueza a fin de reducir el abismo entre ricos y pobres a escala mundial y el que sigue conduciendo sus negocios diarios sobre la base de un frenesí como nos enteramos hoy en el día a día bajo la cobertura de las “noticias financieras”. ¿Existe una alternativa al modelo predominante del capitalismo? En caso de que exista, ¿qué agentes sociales se movilizarían democráticamente para crearla y mantenerla?

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