RELATO CORTO: NUEVA VIDA
Recuerdo el cuarto donde íbamos a buscar el carbón para calentar la clase donde nos esperaba un maestro de muy mal genio que nos hacía repetir el pretérito imperfecto del verbo cantar. Serán cosas de la edad. Fue allí, en el patio del colegio, donde jugábamos con las canicas y donde empezamos a descubrir los diferentes secretos de la vida. Como que el presente del verbo amar existía en boca de algún compañero de clase, por supuesto, este no era un tiempo verbal que yo utilizara. Allí se quedaron unas cuantas canicas y otros momentos difícilmente recuperables. Es curioso que cuando te invade la nostalgia tu pensamiento te lleva a lugares y momentos para los cuáles no estás preparado. Son momentos idealizados por el paso del tiempo, pero al mismo tiempo son lugares en los que te sentías seguro, lugares donde el paso del tiempo te reafirma que estabas seguro. Por supuesto, no todo eran buenos momentos, ya que llevar pantalones cortos en invierno era toda una experiencia.
Estos recuerdos aparecían cada vez con mayor frecuencia. Es cierto, las cosas no funcionaban de la mejor manera. Había dejado, o mejor dicho, me habían invitado a dejar mi trabajo anterior. ¿Cuál era? Traductor de textos clásicos en una editorial. Por lo visto, cada vez hay menos gente que lea los clásicos. Hubo un momento, en que los clásicos eran considerados como una fuente de inspiración y de aprendizaje. Hoy es todo un desierto. Después de veinte años en una editorial, dicha editorial me invitó a que abriera mi mente, y dejara aquellas oficinas. Fue todo un detalle por parte de ellos. Su explicación fue muy contundente: dada mi experiencia no podían trasladarme a la sección de cuentos infantiles, ya que según su punto de vista, era como si me degradaran. Yo necesitaba algo con mayor enjundia y profundidad.
Hete aquí, que tras un largo periodo de mi vida dedicado a los clásicos griegos y romanos, de repente me encontraba en la calle. Superado este momento, conseguí levantarme, no sin cierta dificultad. No es excusa que cinco millones de españoles estén en el paro. Tampoco es excusa que la crisis económica hace estragos y que no hay trabajo para todos. Pensé en lo que siempre me había gustado hacer. Siempre quise fabricar mermeladas. Si, sé que me diréis que no es un negocio rentable. También sé que quizá penséis que es una fijación de la niñez. Es igual. Como tenía una termomix empecé a elaborar mermeladas de plátano, de fresa, de frutas del bosque, de naranja, y así un largo etcétera. Después de un mes de pruebas, me incliné por las mermeladas de frutos del bosque, de naranja, y una mermelada muy especial, que es una mezcla de fresa y plátano que bauticé como plafre. Es todo una delicia. Bien, ya he dado el primer paso. Sé que mermeladas voy a elaborar, y ahora estoy en el segundo paso, es decir, como empezar a distribuirlas. ¡Ah! En vez de plantas, ahora he plantado tomateras en las macetas de mi casa. De esta forma quizá pueda obtener auténtico tomates.

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