HISTORY OF SPAIN: El papel de los indígenas en la América colonial
Los indígenas que sobrevivieron a los primeros choques, continuaron en sus territorios conviviendo con los colonos españoles en grados muy distintos de contacto.
En la etapa inicial de la colonización, Colón intentó convertir a los indígenas de las Antillas en esclavos para venderlos en Europa, pero los Reyes se lo prohibieron porque los consideraron súbditos de la Corona. Entonces fueron utilizados como mano de obra sometida a trabajo forzado para extraer oro de las arenas de los ríos o como agricultores en las primeras plantaciones. Este ritmo de trabajo, al que no estaban acostumbrados, causó gran mortandad entre los indios.
Con la creación de colonias de poblamiento estallaron los problemas entre el rey y los colonos: éstos aspiraban a disponer de mano de obra indígena para sus plantaciones y sus minas y, puesto que los indígenas no aceptaban trabajar voluntariamente, el colono les obligaba a ello. El trabajo forzado indígena fue denunciado por los misioneros, que lograron influir sobre los reyes para que tomaran conciencia del problema.
De esta forma se inició una labor legisladora en la que el rey de España intentaba restringir el derecho de los colonos a forzar a los indígenas a trabajar para ellos. La primera regulación arranca de 1512: la Junta reunida en Burgos intentó reglamentar el derecho de los colonos sobre el trabajo indígena.
Apareció de esta forma el concepto de “encomienda”: el indígena era “encomendado” al colono para que éste le enseñara a trabajar y le hiciera cristiano, pagándole un salario por su trabajo. Pero la dureza de la situación real de los indígenas “encomendados” hizo disminuir rápidamente la población de las Antillas y desencadenó las campañas de fray Bartolomé de Las Casas, en defensa de los derechos de los indios, que consiguió fueran oídas por los organismos de gobierno y por el mismo emperador Carlos V.
En 1532 se llega a un nuevo acuerdo entre la Corona y los colonos: se abolirá la “encomienda de servicios” (que exigía el trabajo forzado del indígena) y será sustituida por la “encomienda de tributos” (entrega de productos en concepto de tributo) que el rey –el único que tenía derecho a cobrar tributos en las Indias- cedía a los conquistadores.
Pero pronto apareció un nuevo problema: el conquistador aspiraba a que este tipo de encomienda fuera hereditario y, aunque legalmente se impuso la voluntad del rey de que sólo durara una generación (Leyes Nuevas de Indias, 1542), de hecho en algunas regiones perduró hasta avanzado el siglo XVII.
Lentamente los indígenas, en las zonas en que tenían mayor contacto con los colonos, se fueron convirtiendo en mano de obra asalariada, sometidos al dominio de los dueños de grandes propiedades para los que solían trabajar.

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