HISTORY OF SPAIN: Explotación del peregrino en Santiago de Compostela
Los malos posaderos, dice, de la ciudad de Santiago, la primera comida la dan de balde a sus huéspedes y se esfuerzan para que les compren velas o cera. ¡O fingida caridad! ¡oh falsa piedad! ¡oh, largueza encubridora de toda clase de fraudes1 Si, pro ejemplo, se hospedan en una casa doce peregrinos bajo unas mismas condiciones, el mezquino posadero les pone un plato ya de carne, ya de pescado, que en el macelo de la ciudad puede comprar por ocho dineros, y al fin les mete doce velas a seis dineros cada una, siendo así que en plaza pública habrían podido comprarlas a cuatro dineros. O después de aquella fraudulenta comida la cera que podrían comprar por cuatro dineros, se la vende en seis. Y por la comida en que empleó ocho dineros les exige dos sueldos, o sean veinticuatro dineros. ¡O qué nefando contrato1 ¡Oh que detestable lucro!
Otros mezclan con la cera sebo de carnero o de cabra y habas cocidas sin monda, y de esta mezcla hacen velas. Otros, cuando los peregrinos les preguntan por los venerandos hechos del apóstol Santiago, les refieren fabulosas y detestables patrañas.
¿Y qué podré añadir respecto de los malos mercaderes? Unos compran las telas por vara muy larga, pero para venderlas, se valen de otra pequeña; otros venden paños ya podridos y apolillados por muy buenos y sanos; otros a los peregrinos les venden más caros que a los vecinos, las correas, las pieles, los cintos, los guantes y demás objetos que tienen para vender; otros están jurando a cada paso y falsamente por la cosa más insignificante. Estiran cuanto pueden los palos para que ancheen y alarguen, y venden por de piel de ciervo, correas, cinturones, bolsas, bragueros o vainas; que no son sino de piel d oveja, de cerdo o de caballo……
Sermón pronunciado en Compostela

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