PHILOSOPHY TODAY:EL CONCEPTO LEIBNIZIANO DE SUSTANCIA
Leibniz toma de Descartes la idea básica de sustancia como una realidad que es autónoma e independiente de cualquier otra sustancia en su ser y en su comportamiento. Leibniz, sin embargo, critica y rechaza dos puntos fundamentales del cartesianismo: la concepción cartesiana de la extensión como esencia de la sustancia material y el mecanicismo como explicación del movimiento. Está claro que entre ambos aspectos de la doctrina cartesiana existe una estrecha vinculación.
Al negar que la extensión sea la esencia de la realidad corpórea, Leibniz llega a la conclusión de que existe una infinidad de sustancias simples, inextensas, que denomina mónadas. Al negar el mecanicismo. Leibniz afirma que estas sustancias son activas: los distintos procesos y determinaciones que afectan a un mónada tienen su origen en la actividad de ésta, son internos a ella y no el resultado de influjo alguno exterior. Las mónadas no actúan, pues, las unas sobre las otras. Ahora bien, a pesar de que las sustancias o mónadas no ejercen influjo alguno recíproco, el universo manifiesta un orden como totalidad:¿cómo es posible este orden si cada mónada actúa por sí y desde sí, desconectada realmente de las demas? La respuesta de Leibniz a esta pregunta se halla en su teoría de la armonía preestablecida:Dios, al crear las mónadas, las ordenó de tal modo que, aun sin existir influencias mutuas entre ellas, el resultado de la actividad de todas ellas es el orden armónico de la totalidad.
Si retrocedemos en el tiempo vemos como uno de los problemas teóricos cruciales en el Racionalismo es el de la relación existente entre las distintas sustancias, especificamente entre la sustancia pensante (alma) y la sustancia extensa (cuerpo; o bien en el caso de Leibniz, la multitud de mónadas que “componen”el cuerpo). La noción cartesiana de sustancia llevaba a negar la intercasualidad de las sustancias, la posibilidad de que una sustancia influya o actúe sobre otra. Para resolver este problema, Malebranche introdujo la doctrina ocasionalista. Según el ocasionalismo, unas sustancias no actúan sobre otras, sino que es Dios quien realmente actúa: una lesión cerebral (cuerpo) no es causa de la pérdida de memoria (alma), sino que con ocasión de tal lesión cerebral es Dios quien actúa, causando la pérdida de memoria. Leibniz, como acabamos de ver, propuso la teoría de la armonía preestablecida. En cuanto a Espinosa, su monismo le permite obviar perfectamente el problema de la interacción de la mente y el cuerpo: en realidad, mente y cuerpo “son una y la misma cosa que se concibe, en un caso, bajo el atributo del pensamiento y, en el otro caso, bajo el atributo de la extensión” (Ética III).

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