HISTORY OF SPAIN: EL FRENTE DE ARAGÓN


Días después del alzamiento militar, salían de Barcelona hacia Aragón la primera columna de milicianos voluntarios, dirigidos por Durruti y por el comandante Perez Farràs, y formada por dos mil anarcosindicalistas convertidos en milicianos para conquistar Zaragoza. Por tradición revolucionaria, por desconfianza hacia los oficiales republicanos y por reacción hacia la jerarquía militar del Ejército regular estatal, el miliciano sustituyó al soldado tradicional. En lugar de crear un nuevo ejército, los sindicatos y los partidos políticos crearon sus columnas donde los militares profesionales tenían cargos de asesores técnicos. Con un armamento muy pobre, escasa instrucción y coordinación, y sin intendencia, las columnas se dirigían hacia Aragón. Dichas milicias han sido criticadas duramente, pero también es verdad que sin ellas la República no habría ocupado el territorio que ocupó. Más tarde, la movilización general, la militarización así como la unidad de mando no permitió conquistar más territorio del ocupado anteriormente, ni impedió el retroceso de la fuerzas republicanas.
las columnas organizadas inicialmente se componían de unos dos mil hombres -mezclando milicianos con soldados regulares así como también agentes de la polcía voluntarios-. Hacia Zaragoza salieron dos columnas anarcosindicalistas. Una por el norte del Ebro dirigida por Durruti, que fue detenida en Osera, cerca de Zaragoza donde se estabilizó el frente. Otra columna se dirigió por el sur del Ebro dirigida por Antonio Ortiz. Después de conquistar Caspe y Alcañiz, se detiene delante de Belchite. Una parte de la columna de Durruti se dirigirá a Madrid en noviembre, donde morirá Durruti.
Hacia Huesca fueron enviadas dos columnas anarquistas organizadas por Garcia Oliver. Huesca fue también atacada por las tropas regulares del coronel Villalba desde Barbastro con soldados de la Su de Urgell y de Girona, por la columna del POUM y por la columna del PSUC. Huesca resistió el ataque  de trece mil republicanos.
Al final de 1936 se constituyó un largo frente de 450 kilómetros con unos cuarenta mil milicianos, una parte de los cuales eran soldados procedentes de las antiguas unidades militares. Los milicianos actuaron como guerrilleros, alternando actos de heroismo con desbandadas, lo cual solo podía ser evitado con la instrucción militar. El intento de recuperar Huesca y Zaragoza fue el fracaso del sistema de milicias y de la hegemonía anarcosindicalista, a pesar de que el frente de Aragón recibió siempre escaso armamento por la prioridad dada a la defensa de Madrid, y también por la desconfianza del Gobierno central hacia el sistema de milicias.
En el verano de 1936 los anarcosindicalistas impulsaron la constitución de 450 colectivizaciones agrícolas con 443.000 miembros, lo que representaba el 75% de la población de la zona aragonesa republicana. En Aragón se constituyó el primer organismo de gobierno anarquista. El Consejo de Aragón presidido por Joaquín Ascaso, se estableció primero en Fraga y después en Caspe. Todo ello se formó sin el consentimiento de la dirección de la CNT y contra el sentir de algunos sectores de la izquierda, como por ejemplo el POUM, partidarios de colocar la parte del Aragón recuperado bajo el control de la Generalitat. El Gobierno republicano de largo Caballero reconocó al Consejo de Aragón a finales de diciembre de 1936, con la condición de ampliar el número de consejeros con republicanos, comunistas y socialistas. El 11 de agosto de 1937 el gobierno de Negrín decretaría la disolución del Consejo de Aragón mientras la división 11, dirigida por el comunista Listes, y con la ayuda de la división 27 -PSUC- y de la 30 -ERC-, llevaría a término la destitución de los consejos municipales, la instauración de un gobernador general y la disolución de las colectividades aragonesas días antes de empezar la batalla de Belchite. http://spainteacheroscar.podomatic.com

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