ECONOMIC HISTORY:EL CRECIMIENTO DE LAS ACTIVIDADES DEL ESTADO
El aumento de las actividades del Estado en épocas de crisis económica es una constante de la historia económica del siglo XX. Las guerras han tenido también una influencia muy importante en la ampliación de las actividades del Estado: la necesidad de organizar el esfuerzo bélico colectivo empujó a los gobiernos a ensayar fórmulas de dirigir la producción y de controlar precios y salarios, así como otras muchas intervenciones reguladoras, que más tarde persistieron en épocas de paz o que fueron aplicadas de nuevo con motivo de recesiones cíclicas. Lo mismo ha ocurrido con los impuestos: los mayores esfuerzos fiscales exigidos a los ciudadanos por motivos bélicos han ablandado su resistencia al pago coactivo y a la contribución, y los han acostumbrado paulatinamente a altos tipos impositivos.
La crisis ocurrida hace unos años y que todavía nos persigue, no es una excepción. Las dificultades por las que atravesamos la mayor parte de los países occidentales desde entonces han multiplicado las tareas de los gobiernos y han hecho crecer el gasto público en todos los países (bueno, quizá Alemania no). las subvenciones a un número creciente de personas sin trabajo, las ayudas económicas a industrias en dificultades (automóvil), los programas de inversión pública concebidos para dar empleo y para sustituir el consumo de petróleo (menor velocidad por parte de los coches) han aumentado los gastos del Estado en este período de estancamiento, e incluso de retroceso, de la producción total.
Los gobiernos de la mayoría de los países occidentales han intentado hacer frente así a las crecientes responsabilidades que fueron asumiendo desde la Segunda Guerra Mundial. El mantenimiento del nivel de empleo, el crecimiento económico, la recuperación de regiones deprimidas, una política social extensa son considerados hoy responsabilidad irrenunciable de los gobiernos, tanto por éstos por por sus votantes. Para financiar el mayor ritmo de gasto han aumentado en todas partes los impuestos; pero, aun así, éstos se han demostrado insuficientes y han aparecido déficits presupuestarios de cuantía importante. Y, ahora, los problemas vienes de estos déficits.
Con todo, la tendencia al crecimiento de las actividades económicas del Estado no pueden explicarse mediante las necesidades impuestas por circunstancias excepcionales como las guerras, o por políticas anticíclicas en épocas de recesión. Estas actividades han demostrado tener una gran inercia, una tendencia a permanecer más allá de las circunstancias históricas concretas que justificaron su implementación. ¿Por qué tiende el peso del Estado a crecer, en relación a la renta en todos los países occidentales en el siglo XX?
En principio, no parece haber ninguna razón puramente económica para que los gastos del Estadpo crezcan más que la producción total: no hay ninguna razón económica para que la demanda de bienes públicos crezca más deprisa que la demanda de bienes privados. La razón del crecimiento del gasto público por encima del crecimiento de la renta se encuentra en el funcionamiento de las instituciones políticas. Los gastos que más deprisa han crecido durante las últimas décadas del siglo XX fueron los gastos de redistribución, aquellos gastos ligados a la transferencia de renta de unos grupos sociales a otros.
Los gastos de transferencia están íntimamente relacionados con el proceso político, con las formas de funcionamiento del Estado. los programas de gasto y de transferencias son utilizados por los gobiernos y las Administraciones públicas para ganar votos. Esto es algo perceptible por cualquiera de nosotros que observamos el desarrollo de una campaña electoral: las promesas que en ella se formulas a grupos específicos se acaban teniendo que cumplir para mantener su voto. También es verdad, que en las campañas electorales se hacen muchas promesas que posteriormente no se cumplen. Pero esta, es otra historiahttp://spainteacheroscar.podomatic.com

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