PHILOSOPHY TODAY:LA REDUCCIÓN ESPINOSISTA DE LA LIBERTAD A RAZÓN


Para Descartes la felicidad va unida a la libertad y ésta, a su vez, al dominio sobre las pasiones. “Las pasiones -escribe Descartes- agitan diversamente la voluntad y así hacen al alma esclava e infeliz”: la falta de libertad, el sometimiento a la fuerza ciega de las pasiones, hace al hombre infeliz, desgraciado.
También Espinosa se plantea la cuestión de la libertad en relación con la liberación de las pasiones, haciendo de la libertad un ingrediente fundamental de la felicidad. La consecución de ésta es la aspiración última de la filosofía de Espinosa:”nuestra salvación se identifica con nuestra libertad y ésta con la felicidad” (Ética V).
Para Espinosa, la esencia del alma consiste en el conocimiento y, por tanto, la liberación de las pasiones tiene lugar cuando el alma tiene un conocimiento claro y distinto de las cosas. Supongamos que alguien se halla dominado por el odio hacia otra persona: su odio cesará tan pronto como comprenda que la conducta reprobable de la persona odiada, al igual que todo cuanto sucede en el universo, está determinado necesariamente, que no es libre (en el sentido usual de este término), y tan pronto como comprenda que tanto el odiado como el que odia son modos, realizaciones particulares de la única sustancia y que, por tanto, poseen una naturaleza común y un bien común. En ese momento, el odio cederá su puesto al amor. “Un afecto que es una pasión -afirma Espinosa- deja de ser pasión tan pronto como nos formamos de él una idea clara y distinta”(Ética V). Las pasiones, los afectos negativos son ideas oscuras y confusas, los afectos positivos son ideas claras y distintas.
La salvación, la liberación del hombre tiene, pues, lugar a través de un proceso de conocimiento, de comprensión de la realidad. Pero ¿en que consiste la libertad, según Espinosa?
La libertad no puede consistir en la ausencia de determinación del sujeto, en la posibilidad de hacer esto o lo otro. En este sentido, no existe la libertad, ya que todo cuanto existe y sucede existe y sucede necesariamente: este es el precio que ha de pagar el Racionalismo absoluto, la concepción del orden de la realidad como un orden geométrico en que todo se sigue necesariamente de sus causas, como una consecuencia se sigue de las premisas. La libertad consiste, según Espinosa, no en la posibilidad -absurda- de romper el orden natural, sino en su conocimiento cada vez más profundo y amplio, y en su aceptación racional.
Al conocer el orden de lo real conocemos a Dios, ya que la totalidad de lo real no es sino Dios o la Naturaleza. Este conocimiento nos proporciona el sumo placer o satisfacción intelectuales. Este placer o deleite, acompañado por la idea de que Dios es la causa universal, constituye el amor intelectual de Dios. No se trata de un amor a un personal, como el amor del que habla la religión cristiana. Dios no es un ser personal y distinto del mundo y del hombre, en Espinosa. Puesto que Dios se identifica con la totalidad de lo real y, por tanto, con el hombre (en tanto que modo finito en que se realiza su esencia), el amor con que Dios se ama a sí mismo, el amor con que Dios ama a los hombres y el amor con que éstos aman a Dios, son una sola y la misma cosa.

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